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Física y matemática con YouTube

En una clase a la que asistí hace un par de semanas, me encontré algunos apuntadores a videos disponibles en YouTube (servicio que contiene material muy interesante, si sabemos buscarlo). Información útil para quienes requieren de argumentos para que algunos administradores de red desbloqueen YouTube. :) Ahora, nótese que estos videos por sí solos no pasan de ser asombrosos, pero probablemente se benefician mucho de un profesor que pueda canalizar las dudas que generan.

Primero, un método completamente extraño de multiplicar dos números grandes (la pregunta obvia aquí es, ¿por qué funciona? (el término de búsqueda es "line multiplication"):

Luego, unos cuantos videos fascinantes para iniciar muchísimas clases de física. He escuchado en repetidas ocasiones a físicos diciendo que la física es fundamental porque su presencia es observable en todo nuestro entorno, y muchos de ellos en realidad dicen que permanentemente están observando fenómenos físicos, cosa que muchos de nosotros no hacemos. Viendo estos videos, entiendo mucho mejor a qué se refieren. Como en el caso anterior, contar con una persona que canalice las preguntas que surgen es un valor agregado inmenso (el término de búsqueda es "high speed camera"):

¿Alguna vez había visto una gota de agua tan grande?

¿Y si el globo con agua cae, pero no se rompe?

Nunca me imaginé todo lo que ocurre al momento de usar un encendedor:

¿Alguna vez ha destrozado un bombillo?

Y para terminar, una compilación de frutas y objetos de vidrio:

No puedo evitar preguntarme por qué muchos de estos videos se tratan de observar la forma en la que se destruyen los objetos (dejándolos caer, disparándoles, pinchándolos con dardos, etc.). ¿Habrá alguna razón para ello?

Ojalá sea tan entretenido para ustedes como lo fue para mi. :D

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The Free Culture Game

Via dreig, estuve perdiendo algo de tiempo con un juego llamado "The Free Culture Game" (Juego de la Cultura Libre), creado por una empresa italiana llamada La Molle Industria.

El juego, según la empresa, es:

...sobre la lucha entre la cultura libre y el copyright. [El jugador] crea y defiende el conocimiento común de la clase vectorial. Libere a los consumidores pasivos del dominio del mercado.

Así se ve en ejecución:

Muy simpático. Y la mecánica del juego es igualmente interesante. El jugador controla un pequeño círculo (el azul, similar al símbolo del copyleft) que "cuida" las ideas que son producidas por las personas verdes que se encuentran en el centro del tablero (en donde el conocimiento es cooperativamente creado y compartido).

Todas las personas de color gris representan consumidores pasivos, que son "alimentados" por el "vectorialista" (representado por el símbolo del copyright) que se alimenta de las ideas libres que se encuentran en el centro, para procesarlas y entregárselas luego a los consumidores pasivos.

Si un consumidor pasivo no es "alimentado" lo suficiente, se pasa al lado verde. Lo mismo ocurre con quienes están en el lado verde. Si no reciben suficientes ideas, eventualmente se pasan al lado gris (es decir, se vuelven consumidores pasivos).

La misión del jugador, entonces, es proteger las ideas que se encuentran en el centro, para evitar que el mercado se apropie de ellas. Al mismo tiempo, debe alimentar con ideas a las personas que se encuentran en el lado verde.

Después de jugar un (largo) rato con "The Free Culture Game", descubrí algo interesante. Si el jugador no interviene, eventualmente todas las personas se pasan al lado gris (el del mercado). Después de un rato, uno de ellos vuelve a pasarse de manera automática para el lado verde (de los commons), empieza a producir ideas, y progresivamente otros empiezan a regresar al lado verde. Y así sucesivamente.

Como recurso didáctico, para estimular reflexiones acerca del papel del mercado y de la importancia de contar con ideas libres, encuentro el juego supremamente valioso.

Pero hay algunas cosas que encontré que llaman mi atención, pues me pregunto si no están reflejando de manera sutil algunas de las realidades de nuestro mundo. Así como hay otras que son una franca simplificación del mundo:

  • El mercado requiere ideas libres para poderse sostener. Esta idea es correcta hasta cierto punto, pero en el entorno del juego, nos lleva a desconocer que el mercado también produce ideas por su cuenta. En nuestros días, no depende exclusivamente de las ideas que producen los consumidores.
  • En el mundo real, las ideas no están libres por ahí. El juego propone que las personas son esencialmente consumidores que están a merced del mercado, pero no muestra la responsabilidad que cabe a cada cual sobre la protección (o liberación) de sus propias ideas. La mayoría de nosotros todavía cuida celosamente su conocimiento, pues lo considera su propia ventaja competitiva. Por cierto, ¿acaso no es eso lo que se nos ha vendido en el discurso de la sociedad de la información y el conocimiento, que lo que sabemos representa una ventaja competitiva?
  • El juego muestra a los consumidores, incluso cuando producen ideas, como esencialmente pasivos. Entiendo claramente que es un juego, pero es fácil notar que, si no hay un "ente" alimentando a los consumidores (bien sea el personaje que controla el jugador o el mercado), ellos simplemente se limitan a cambiarse de bando. ¿Cuál es el punto de tener "ideas libres", si al final igual necesitamos de algo/alguien que las traiga hasta nuestra cabeza? A mi juicio, lo que está en discusión aquí es la autonomía y la autodeterminación de las personas, que por efectos de simplificación (ojalá) no se evidencian en el juego.
  • Es bastante desgastante tratar de mantener las ideas libres "protegidas" del mercado. Ahora, si el proceso puede ocurrir de manera automática, la motivación de intervenir y "proteger" las ideas que están en el centro termina siendo no solo infructuoso, sino desgastante. ¿Será que es innecesario tratar de convencer a otros de otras alternativas, pues eventualmente las descubrirán por sí mismos? Para mi, este es un aspecto que relaciono de manera directa con la imperiosa necesidad que tenemos como occidentales de intervenir en el entorno que nos rodea...

Así que me pregunto si el mensaje de fondo no podría ser que, en lugar de comprender la relación entre esos dos mundos como una de competencia, injusticia y canibalización (sin pretender justificarla, por supuesto), debemos empezar por reconocer que es inevitable que los dos mundos coexistan y se retroalimenten de manera positiva (así sea ocasionalmente) de manera permanente.

Pienso que esto último es importante, porque se convierte en un camino un tanto más "tranquilo", diría yo, para el conflicto entre lo libre y lo propietario.

La Molle Industria tiene otros juegos adicionales, la mayoría de ellos con un fuerte componente político. Por ejemplo, uno llamado Faith Fighter es una especie de Mortal Kombat, pero usando como luchadores a los dioses principales de las religiones más grandes del mundo. Más allá de la parodia, encuentro que es un recurso muy efectivo para llevarnos a pensar en el poco sentido que tiene imaginar a nuestros dioses luchando entre sí, cuando su mensaje espiritual es muy distinto. Muy útil para generar discusiones sobre problemas de tolerancia y extremismo religioso.

Tal vez el más interesante es un simpático simulador de McDonald's en el cual el jugador debe actuar como presidente de la compañía, y tomar decisiones sobre la producción, venta y mercadeo del producto. Después de intentarlo bastante, llegué a la conclusión que es inevitable (al menos en este simulador) que una empresa como McDonald's pueda tener una operación ecológicamente responsable.

Pero, ¿podría tenerla en el mundo real? El simulador sugiere algunas cosas interesantes:

  • La exigencia de los consumidores por "más cajitas felices" es una variable muy difícil de manejar. ¿A cuántos de nosotros nos gustaría que al llegar a un restaurante nos dijeran "Lo siento, pero no podemos venderle comida porque llegamos al límite diario de venta"? ¿Pensaríamos que esa es una empresa ecológicamente responsable, o nos encargaríamos de decir a nuestros conocidos que eviten ese lugar?
  • La exigencia de los accionistas de la empresa (representados por una junta) por "más crecimiento" es otra variable muy difícil de manejar. ¿A cuántos de nosotros, si invirtiéramos en la bolsa, nos gustaría que nos dijeran después de varios años "no hemos perdido dinero pero tampoco lo hemos ganado. Sus acciones valen lo mismo que hace años"? ¿Acaso no ponemos nuestro dinero en el sistema financiero para obtener rendimientos (sean estos pequeños o grandes), para ganar más dinero?

¿Conclusión? Pareciera que estamos ante un caso digno de los Simpson. Si alguno recuerda un episodio de San Valentín en el cual Apu deja en evidencia la pereza del resto de los hombres de Springfield, tal vez le sonarán conocidas estas palabras de Homero: "Es muy fácil culparnos a nosotros mismos, pero es aún más fácil culpar a Apu".

Es más fácil culpar a McDonald's (de nuevo, sin pretender defender a esta o a cualquier otra compañía), porque resulta más difícil cambiar nuestros hábitos alimenticios (¿cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a reducir de manera radical nuestro consumo de carne o de pollo?) y nuestro interés personal en que nuestro dinero "produzca".

Ahora, la solución no es tan sencilla como "dejemos de comprarle a McDonald's" o "volvámonos vegetarianos". Basta con pensar por un momento en todas las personas que obtienen su sustento de todas estas industrias, para ver que cualquier cambio que decidiéramos hacer como sociedad, tendría unas consecuencias serias para muchos sectores de la población. Para algunos, significará quedar sin empleo para alimentar a la familia. Para otros (los accionistas y directivos), tener que cancelar los viajes o la compra de artículos innecesarios pero indispensables para su "estilo de vida".

Lo cual puede significar que estamos ante un círculo vicioso. El sistema que tenemos es espantoso, pero cambiarlo significa sufrir bastante durante el proceso, y sin garantía alguna de que el nuevo sistema sea mejor que el anterior. Porque cualquiera que sea el sistema, dependerá de los instintos, necesidades y pasiones de los humanos, algo que pareciera que ni siquiera la educación puede educar.



Cuándo es suficiente?

Lo corrido de este año ha representado muchos aprendizajes, en muchos sentidos.

Tal vez uno de los más difíciles ha sido encontrar que muchas personas que se encuentran en cargos de alta responsabilidad y poder, y que usan esta situación para movilizar sus propios fines (como todos lo hacemos, probablemente), en ocasiones se encargan de paralizar y acabar, mediante la inercia y el silencio deliberado, los esfuerzos y labores que han consumido no sólo tiempo, sino el esfuerzo de muchísimas personas.

Por supuesto, cabe preguntarse si tales esfuerzos apuntaban hacia algún lugar sensato o no. De ninguna manera tendría sentido seguir apoyando cosas que no tenían sentido alguno. Lo incómodo es cuando estos supuestos de fondo ni siquiera son discutidos de manera abierta, sino que mediante acciones que podrían llamarse 'hipócritas' (así suene fuerte el término), se pone zancadilla a las acciones de otros.

Pero, ¿y cuando el sentido de lo que se hace es no solo conocido sino elogiado por expertos de las áreas involucradas? ¿Acaso la opinión de una (o unas pocas) persona es suficiente para alterar el rumbo de cosas que son valiosas para todo un país?

Aquí entran en juego muchas reflexiones e información que he revisado en los últimos meses... Por un lado, cada vez es más claro para mi que los humanos no somos tan racionales como pretendemos serlo. Diversos libros (como Predictably Irrational, o Sway) lo muestran de manera bastante clara. El problema es que tanto nuestros estados emocionales como nuestros problemas psicológicos sí tienen una gran incidencia en las decisiones que tomamos. Y de ninguna manera esto toma un tinte sexista. Un profesional exitoso (hombre o mujer) con neurosis de complacencia, o con asuntos de abuso de poder no resueltos, puede terminar tomando decisiones completamente nocivas (o claramente arbitrarias) sobre temas de tipo técnico, mientras alimenta de manera inconsciente sus propios problemas psicológicos no resueltos. Y, con excepción de algunos cuantos iluminados alrededor del planeta, todos tenemos algún tipo de problema no resuelto. Que puede exacerbarse rápidamente cuando estamos en una posición de poder.

Por otro lado, quienes están en posiciones de poder no necesariamente son las personas más idóneas (que no significa solamente capacitadas o formadas), ni cuentan con la información y la perspectiva suficiente para estar en tales posiciones. Un ejemplo claro lo muestra el caos actual del sistema financiero estadounidense, por ejemplo. Ejecutivos con salarios escandalosos, otorgados en función de su supuesta capacidad de liderar de manera adecuada a empresas inmensas, no fueron capaces de tomar las decisiones correctas para prevenir la crisis. Pero claramente no es solamente responsabilidad de ellos, sino que muchos otros factores intervienen, como por ejemplo las decisiones que legisladores y directivos de organismos gubernamentales tomaron a lo largo de muchos años.

Pero también lo vemos a nuestro alrededor todos los días. ¿Por qué suponemos con frecuencia que si alguien es profesor, director de departamento, decano, rector, viceministro, ministro o presidente (por sólo mencionar algunos ejemplos de la política y la academia), en consecuencia debe tener la razón? Puedo recordar con total claridad ejemplos de profesores cuyo propósito en las evaluaciones era "eliminar la competencia", de directores de departamento con visiones parciales de lo que tenía sentido hacer (según su parecer personal), así como de directivos que inspiran terror entre sus colaboradores, quienes a su vez aprenden a estar indefensos ante los estados de ánimo de sus jefes, y a tratar de complacerlos de todas las maneras posibles, a riesgo de perder sus trabajos. ¿Acaso esto tiene sentido?

¿Por qué sucumbimos ante la "autoridad" que estos roles dan a las personas? ¿Por qué no somos capaces de cuestionar sus acciones de manera efectiva? ¿Y si estas personas no están lo suficientemente bien informadas? ¿Y si las decisiones que toman son, a la larga, nocivas?

(Es claro para mí en este momento que cuando usa la tercera persona del plural, en realidad debería estar usando la primera persona, pues probablemente estos son rasgos que están presentes en mi. No obstante, he presenciado tantas veces estas actitudes en otros, que siento que no es del todo incorrecto el hablar de "nosotros", sin desconocer que hay muchas personas que gozan de esta capacidad de discusión que a tantos otros nos falta)

Cuando las decisiones de cualquiera de estas personas terminan siendo nocivas, igual el cargo que desempeñaron entrará a hacer parte de su hoja de vida, y las acciones que hicieron (o que impidieron hacer) podrán ser cuestionadas por "la historia" (o no). Y así, poco a poco, se va tejiendo el entramado de nuestra sociedad. Quien tiene el turno de encontrarse en el poder, se encarga de asegurar su posición a toda costa, y quienes son afectados de manera directa o indirecta por sus acciones, a menudo ni siquiera se enteran de todos los hilos que se mueven tras bambalinas. Buenas o malas, razonables o no, nuevas cosas se ponen en marcha, tan sólo para ser cuestionadas (y en ocasiones desmanteladas) por quienes llegan más tarde al poder, o para ser continuadas porque ya no hay otra opción.

Así se teje el entramado de nuestro mundo, lleno en ocasiones de buenas intenciones (y en ocasiones de simples caprichos), dejándonos sólo la esperanza que, eventualmente, los errores serán corregidos y avanzaremos en alguna dirección con seguridad y sentido. El problema es que los errores nos cuestan mucho, como individuos y como especie.

Y está bien equivocarse. El problema es cuando nos equivocamos simplemente porque aquellos en quienes delegamos responsabilidades claves de nuestra sociedad, no eran las personas adecuadas para desempeñarlas.

Y la indefensión sigue creciendo, a tal punto que sentimos que no hay nada por hacer. Y que lo más sensato y saludable es dejar el paso a los otros, para que hagan lo que consideren correcto, mientras nos sentamos a un lado a mirar el dantesco espectáculo. Porque actuar de otra manera excede nuestra capacidad individual, y no tenemos capacidad de movilización colectiva (que vaya más allá de una mera protesta).

Dicen que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. Poco a poco, empiezo a creer que es cierto. Y me inquieta, porque en ocasiones avanzamos en esa dirección sin encontrar mucho para alterarla.

Lo triste de una reflexión como esta (así como muchas otras), es que difícilmente podrá ser más que eso. Porque "cambiar las cosas" significa convencer y organizar a muchas personas para actuar de manera coordinada, pues cada una de ellas está tan ocupada tratando de sobrevivir, tan enfocada en sus propios problemas, tan atrapada en sus propias ideas (obviamente, me incluyo allí), que no está dispuesta a ver otros caminos, y mucho menos a luchar por ellos. A menudo, ni siquiera estamos dispuestos a conversar con otros sobre cosas como estas, pues es taaaaan aburrido...

Y mientras tanto, el mundo sigue su camino. Para bien o para mal.

Música de fondo:
Ludwig van Beethoven - Ode to Joy
Franz Schubert - , D760. presto
Wolfgang Amadeus Mozart - Requiem
Franz Liszt - Hungarian Rhapsody No. 2
Johannes Brahms - Cradle Song
Sergei Rachmaninoff - Moderato
Aaron Copland - Molto deliberato
Ralph Vaughan Williams - The Lark Ascending

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Encuentro internacional de e-ciencia y educación apoyadas por redes de tecnología avanzada

La semana anterior se realizó en la Escuela Colombiana de Ingeniería (en Bogotá), un encuentro internacional de e-ciencia organizado por el Ministerio de Educación y RENATA. Como parte de las cosas en que estoy apoyando al Ministerio, asistí al evento con la misión de moderar una de las mesas de trabajo que fueron realizadas y, por supuesto, escuchar las conferencias y estar atento a temas emergentes. No obstante, terminé ayudando en la elaboración de las palabras de la Ministra de Educación, corrigiendo y aprobando los boletines de prensa del evento y ayudando en la organización de las ideas que sirvieron de cierre para el evento. Un montón de cosas, como de costumbre...

Ante todo, fue muy interesante poder ver, después de dos años, cómo ha cambiado el panorama de RENATA, pero también evidenciar cuáles son los retos que siguen teniendo vigencia. De manera objetiva, no está de más felicitar a los organizadores del encuentro, y en especial a la empresa logística que estuvo detrás del mismo (muy buena, en realidad). Fue particularmente tranquilizante ver que la conexión nacional de audio funcionó bien (después de un primer susto) y que la videoconferencia que se realizó tuvo una alta calidad de audio y video. Esas son señales de que algunos de los problemas iniciales están empezando a ser atacados y resueltos finalmente. Una muy buena noticia para quienes están movilizando a RENATA desde hace ya tiempo.

Aproveché para tomar notas de las presentaciones a las que logré asistir. Algunas de ellas (las del primer día) fueron realizadas en vivo usando CoverItLive (una muy interesante herramienta que funciona de maravilla, siempre y cuando se cuente con una buena conexión a Internet). Las otras fueron publicadas en diferido:

Dia 1

Día 2

Ahora, ¿qué me queda del evento? Varias cosas...

UPDATE (01/10/2008): Esta nota ha sido reproducida en la página Web de RENATA.