Encontrando el camino…

Este va a ser un post confuso.  En todo caso, mi intención primaria al escribir es ayudar a mi cabeza a entender cosas que no veo claras...

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Me siento saturado.  En las últimas semanas ha ido creciendo en mi una sensación similar a la que abría el capítulo de John Medina acerca del estrés: inevitabilidad, indefensión total.  ¿Indefensión frente a qué?  Bueno, creo que frente al entorno.  Hace poco, mientras leía algunas entradas del curso Futuros de la Educación (de Dave Cormier y George Siemens), alguien llamado Paul usó una cita de Nassim Taleb, en su libro The Black Swan:

Think of someone heavily introspective, tortured by the awareness of his own ignorance. He lacks the courage of the idiot, yet has the rare guts to say "I don't know." He does not mind looking like a fool or, worse, an ignoramus. He hesitates, he will not commit, and he agonizes over the consequences of being wrong. He introspects, introspects, and introspects until he reaches physical and nervous exhaustion. [...]  This does not necessarily mean that he lacks confidence, only that he holds his own knowledge to be suspect.

Bueno, poco a poco he aprendido a decir "No sé" (algo muy difícil cuando empecé a ser profesor hace ya casi 10 años), aunque me temo que en general esa respuesta es decepcionante para quienes hacen preguntas "corchadoras" en encuentros y conferencias.  Lo cierto es que lo que dice Taleb refleja en buena medida mi sensación de indefensión:  Estoy dudando (mucho), no logro comprometerme con mis propias ideas, y estoy 'agonizando' alrededor de las consecuencias de estar equivocado.  Pero no porque me tenga en alta estima y suponga que debo (ojo con el verbo) tener la razón, sino porque en mi interior sospecho de mi conocimiento actual.  Y sí, poco a poco siento que he ido llegando a un indeseable estado de agotamiento físico y mental.

Recuerdo cuando estaba empezando mi labor como profesor (y como profesional) y recuerdo cuán sencillo era 'tener certeza' de algo.  En especial en el aula de clase, aunque me preguntaba cómo hacer para enseñar mejor, no había un cuestonamiento respecto a las relaciones de poder existentes allí, ni al tipo de currículo/visión del mundo que estaba promoviendo.  Mi misión era dar un curso de programación, así que iba a hacerlo de la mejor manera posible.  Cualquier cuestionamiento sobre la estructura misma, sobre el sentido de la actividad mía y de los estudiantes, estaba oculto por una certeza: alguien con más conocimiento ya decidió esas cosas.

Avance rápido a 2010.  Ya he realizado un par de cursos abiertos, en los que he intentado cambiar de manera notable (digo yo, debería ser notable) las relaciones de poder en la relación educativa, o al menos los que yo recuerdo hacer experimentado.  Y aunque he tenido mucha autonomía para organizar mi "currículo" (si es posible llamarlo así), la presencia de los supuestos sobre los que se basa el sistema y de los efectos que tienen en nuestro entorno se hace cada vez más abrumadora.

Tan sólo la relación con los participantes en GRYC o ELRN me muestra un entorno muy diferente al que yo tenía en la cabeza cuando estaba en el Ministerio de Educación.  El cambio parece mucho más lento de lo que suponía cuando estaba allí, y el discurso acerca de la importancia de la autonomía sigue siendo, a juzgar por lo que observo, poco más que mero discurso.   Hay muchas buenas intenciones, pero pocos hechos concretos, y a juzgar por los informes de actividades de más de un operador, una capacidad reflexiva realmente limitada.  El papel, como decíamos en una época en el MEN, 'aguanta todo'.

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Durante mucho tiempo, tal vez por exceso de ingenuidad, supuse que el mundo operaba de manera lógica.  Lo interesante es que me costó mucho trabajo hacer consciente esa suposición de base.  Me decía a mí mismo que, considerando que la ciencia era una de las instituciones más importantes que habíamos creado (desde que tengo memoria quise ser 'científico', así que supongo que de allí proviene mi sesgo), era evidente que las decisiones acerca del mundo se tomaban teniendo en cuenta los hallazgos de la ciencia y los datos en los cuales se basaban.

Bueno, no en realidad.  Tanto en la Universidad de los Andes como en el Ministerio de Educación tuve la oportunidad de comprobar, una y otra vez, que hay diversos factores por los cuales eso es una imposibilidad.  Sin embargo, día a día actuamos como si no lo fuera.  Por ejemplo, insistimos en que es posible medir el aprendizaje de una persona en una escala cuantitativa (o cualitativa, para aquellos de avanzada).  ¿Por qué insistimos en ello?  Por muchas y diversas razones entre las que están (digo yo), que es conveniente suponerlo.  Por otro lado, porque desconocemos (en el sentido de no conocer) o ignoramos (en el sentido de mirar hacia otro lado) diversos hallazgos que sugieren que no tiene sentido hacer tal cosa.  Hallazgos que provienen, curiosamente, de actividad científica.

Tomemos otro caso.  La planeación que tuve que hacer en muy diversas ocasiones en el Ministerio estaba basada en cifras y estudios realizados previamente.  Pero detengámonos un momento en esos estudios.  ¿Acaso un estudio refleja la realidad, o al menos un aspecto de ella? Bueno, para empezar cualquier estudio está sesgado hacia ciertos aspectos de interés.  No sólo eso, sino que la forma misma en la que se plantean las preguntas de un cuestionario (cuando este es el medio de recolección de información) pueden sesgar la respuesta de los participantes.  ¿Bastante enredado?  A esto sumemos que, cuando un organismo como el MEN realiza preguntas, estas se convierten en una carga adicional para las instituciones, con consecuencias sencillamente indeseables.

Un ejemplo específico.  Cuando llegué al MEN, uno de los insumos de trabajo en el área de Objetos de Aprendizaje era un inventario de material existente en las IES.  Idealmente, uno esperaría que a partir de tal inventario fuera posible definir áreas de interés en las que tendría sentido trabajar, ¿cierto?  Pues resulta que esa encuesta (en papel, por allá en 2004) llegó a mi escritorio cuando estaba en Uniandes como co-director de Lidie.  Y llegó en un momento de tanto trabajo que fue imposible responder a ella, con lo cual el montón de cosas que teníamos hecho se quedó por fuera del inventario.  Para completar, la ficha de catalogación inspiraba agotamiento con sólo verla (lo que suele ocurrir con las fichas de metadatos), y en realidad no coincidía con lo que nosotros teníamos.  Es decir, había problemas de concepto, o mejor, de coincidencia de conceptos.

Así como en este caso, en el cual el panorama presentado por un estudio representa de manera incompleta la realidad, en otros casos la realidad puede aparecer sencillamente "inflada".

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Aunque para muchas personas sigue siendo motivo de profunda discusión el concebir la educación como un negocio, hay un aspecto sobre el cual no recuerdo haber escuchado mucho (tal vez porque no estaba escuchando) pero que desde mi perspectiva es tan, o aún más serio: la relación entre los procesos de la educación y el mercadeo/publicidad.

Ahora, vale la pena decir que uno de mis conflictos recientes es el descubrir que soy un pésimo vendedor de las cosas que hago.  Entre talleres, cursos y demás, tal vez tendría que haber hecho suficiente escándalo para promoverme como un "arriesgado innovador en la creación de ambientes de aprendizaje apoyados con tecnología".  El lío es que no me lo creo, pues no dejo de percibir que esos experimentos que he realizado son producto de una mirada incompleta de la realidad.  Como decía al inicio, no se trata de no tener confianza, sino de reconocer que esos experimentos no pueden verse como certezas ni como "lo que deberíamos hacer".  Como digo, pésimo vendedor.

Tal vez por eso, llama mi atención que en la mayoría de conferencias y congresos que puedo recordar, es muy raro oir hablar de los problemas o fracasos encontrados en el desarrollo de una experiencia.  Usualmente las lecciones aprendidas son positivas y los problemas, por educativos que puedan resultar, son omitidos o presentados como "areas de trabajo futuro" o "de oportunidad".  El asunto es que esto no es producto de la 'mala intención', sino que siento que está condicionado precisamente por la creciente necesidad de "vender bien un producto".

Y me temo que este mismo efecto se ha ido propagando a muchos otros espacios.   Recuerdo haber leído innumerables propuestas que prometían grandes maravillas por bajos costos, o que mostraban profundos y elaborados marcos conceptuales y diseños metodológicos que, a la hora de la práctica, no aparecían por ninguna parte.   ¿Mala intención?  No lo creo.  Tan sólo otro efecto de esa creciente necesidad de "vender bien" las ideas.  Para ponerlo en otros términos, no logro recordar una sola propaganda que hable acerca de las desventajas de un producto.  Y me temo por momentos que la también creciente obsesión con cierto patrón de belleza (reflejado en el auge de cirugía cosmética, por ejemplo) nos lleva a perder, sin que nos demos cuenta, ese sentido de autocrítica que nos pone en guardia frente a las certezas...

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Como a nadie le gusta quedar mal en público, y mucho menos ante un organismo como el MEN, un temor recurrente en diversas encuestas que tuve la oportunidad de seguir de cerca era la validez real de la información obtenida.  Y no sólo por las razones mencionadas, sino porque la misma realidad podía ser más extraña de lo que imaginábamos.  Un caso que no olvido es el de una institución que en alguno de estos estudios reportó tener la fantástica cifra de 1 estudiante por computador.  Cuando tuve la oportunidad de visitarla, me encontré con una situación sencillamente insólita.  Resultó que en el momento de la encuesta, contaban con un aula itinerante de otra institución pública compuesta por 60 computadores, y tenían 60 estudiantes matriculados.  Es decir, el reporte reflejaba la realidad en ese momento.  Cuando estuve allí, se habían llevado el aula itinerante y la matrícula había aumentado a poco menos de 200 estudiantes.  Es decir, de 100% de disponibilidad se pasó a ∞ (sí ,infinito, lo que resulta de dividir cualquier número de estudiantes en cero computadores).  ¿Mala intención?  En absoluto.  La institución reportó lo que era 'real' en un momento dado, y ese reporte generó una relación numérica que, a la larga, no reflejaba una situación real.  ¿Cuántos otros casos similares existían? Difícil decirlo.

Y con datos como esos, se supone que es necesario tomar decisiones. Aunque después de tal relato resulta absolutamente ingenuo suponer que se contaba con información suficiente para decidir y planear, eso era lo que teníamos que hacer permanentemente.  Planear sobre la base de tendencias sustentadas en datos cuya validez era cuestionable, y con limitaciones de operación generadas por el mismo sistema, que a la vez pedía cuentas permanentemente para no 'castigar' el presupuesto.

Uno podría decir que lo razonable sería hacer un mejor estudio, o recolectar mejores datos, o tomar más tiempo para analizar y decidir. Pero pensar de esa manera es desconocer que el problema de fondo está en nuestra incapacidad (esa es la palabra, incapacidad) de pretender que un conjunto de cifras o de datos refleja una realidad compleja de manera suficiente.  ¿La consecuencia de eso? Es inevitable tomar decisiones en un entorno de incertidumbre. Y, para bien o para mal, la incertidumbre se hace mayor a medida que pasa el tiempo.  Basta recordar la crisis económica para percibir cuán alejada de nuestra capacidad se está volviendo la comprensión de las causas y efectos de los sistemas en los que descansa nuestra sociedad.

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Uno de los pocos entornos aislados de esa creciente incertidumbre que vienen a mi mente, curiosamente, son los salones de clase, presenciales y virtuales. En contravía con nuestra realidad, allí seguimos suponiendo que las respuestas son 'correctas' o 'incorrectas', y que con frecuencia hay una sola.  Seguimos promoviendo, al parecer sin notarlo, visiones del mundo excluyentes, que con frecuencia desconocen la diversidad de posibilidades y 'verdades' que existen en buena parte de nuestras áreas disciplinares (por supuesto, la matemática, las ciencias naturales y exactas están libres, hasta cierto punto, de esto, excepto cuando llegamos al conocimiento de punta, en donde el dinámico proceso de propuesta y verificación de hipótesis sigue siendo muy palpable). Así que entramos en curiosas discusiones acerca de cuál es la definición que deberíamos incluir en un curso específico, olvidando que en muchas áreas (en especial la educación apoyada en tecnología) aún no contamos con un 'canon' que diga cómo hay que hacer las cosas (afortunadamente).

En un salón de clase, usualmente se espera que el docente (llámese facilitador, guía, o como queramos ponerle) sepa todo lo que hay que saber sobre el tema del curso.  Pero, ¿es tal cosa posible en un entorno con volúmenes crecientes de información? Probablemente no, pero un profesor que admite que sólo cuenta con una perspectiva limitada y que además, podría estar equivocado, puede resultar sencillamente inquietante para más de un estudiante. Me temo que para mi lo sería, lo cual muestra cuán inmerso estoy aún en esos supuestos de base sobre los que nos seguimos moviendo.

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Desde el punto de vista psicológico, se llama Persona a esa máscara que usamos para movernos en el mundo. Si, todos tenemos una de esas, usualmente más que menos desarrollada.  Marie habla más sobre este tema, e indica que:

 

La sociedad y el medio en el que nos movemos tienen un valor fundamental no solo en la formación sino también en la permanencia de la Persona, lo que quiere decir que sin la referencia social este papel no sobrevive porque necesita ser reconocido por los otros para continuar actuando su personaje. Por eso la Persona no tiene origen solamente en la individualidad, sino también en la colectividad.

 

Y continúa:

 

...cuando alguien logra reconocimiento y éxito en su entorno, es posible que el ego se identifique con ese papel que juega el individuo.  [...] En ese caso, la Persona se convierte en protagonista de la identidad, lo que quiere decir que nos creemos el cuento que somos eso que mostramos o que pretendemos ser. Es decir, “somos” la plata que tenemos, o los viajes que hemos hecho, o los premios que hemos ganado, o el cargo directivo que tenemos...
Bueno, pues resulta que los últimos años han sido para mi la oportunidad de estar en entornos en los cuales este fenómeno es muy frecuente.  Es decir, en donde hay Personas fuera de control.  Y considerando que el medio es fundamental en la formación y permanencia de mi propia Persona, me temo que en algún momento empecé a perder el rumbo, y poco a poco empezó a aparecer una parte de mi preocupada en exceso por las personas que puedan leer lo que escribo, así como por la corrección de  lo que digo.  Preocupada por la figura pública que la presencia en línea va generando.  Y si, al estar escrito suena bastante tonto, pero vaya uno a decirle eso a su inconsciente...

Me pregunto si es de allí que viene esa tensión reciente frente a mi dificultad de "vender" lo que hago.  Es cierto que me gustaría recibir una mayor compensación por lo que he venido haciendo (a quién no), pero otra cosa es empezar a preguntarme cómo promocionar más lo que estoy haciendo y cómo 'capitalizarlo'.  El punto es que yo no empecé a escribir para 'capitalizar' nada, sino para tener un registro de mi propio aprendizaje, de las comprensiones (limitadas o no) que iba teniendo a lo largo del tiempo.  La decisión de hacerlo público siempre fue, de alguna manera, un "valor agregado" que la tecnología permite.

Pero cuando otros empiezan a leer, y ocasionalmente empiezan a comentar, y cuando se reciben invitaciones para asistir a eventos, a hacer presentaciones y demás, el foco empieza a perderse.  O al menos, yo empecé a perderlo.  Si a eso le sumamos una (inquietante) comprensión creciente acerca de los límites del lenguaje que usamos, y el problema de la incertidumbre, el asunto se complica aún más.

El escenario más deseable, digo yo, es el de escribir desde una visión más 'optimista', más 'tecnodeterminista' y menos reflexiva.  Cuando uno está convencido de que la tecnología es la solución a los problemas educativos (tal como lo estuve yo durante varios años), y que el problema es cómo lograr que los docentes la usen para hacer sus procesos de enseñanza más "eficientes y efectivos", andar por el mundo es bastante sencillo (o al menos lo era para mi), así como escribir al respecto.  Cuando el problema es encontrar una receta para un problema determinado, la vida es más sencilla.  Cuando uno se identifica plenamente con su Persona, hay menos preguntas y un panorama más claro, parece ser.

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Pero cuando la invisible complejidad de mi entorno se empezó a hacer palpable, un conflicto inevitable surge.  ¿Cómo escribir con 'certeza', cuando la realidad es incierta?  ¿Cómo tomar decisiones 'acertadas', cuando se es consciente de que no tenemos herramientas para hacerlo?

Mi impresión, así suene un poco arrogante, es que la mayoría de las personas andan por el mundo sin pensar mucho en estas cosas.  Como los asuntos de fondo son invisibles, andamos por el mundo preguntándonos cómo automatizar la evaluación, o cómo catalogar más (y mejores) contenidos, o cómo formar a más docentes de manera más efectiva, o cómo desarrollar las competencias fundamentales para una sociedad del conocimiento que (oh, sorpresa) no está destinada a ser 'para todos', y nunca lo ha estado.

Desde mi formación de ingeniero, solía pensar que estos eran tan sólo problemas para los cuales es posible encontrar una solución, de preferencia algorítmica y replicable, gracias.  Pero no es así y, para completar, los asuntos ambientales, económicos y sociales no parecen pintar un panorama agradable para el futuro próximo.  Estoy entonces en un lugar de mucha desilusión y bastante escepticismo, y con una sensación recurrente de 'posibilidades perdidas'.  Tal escenario parece ser, en principio, difícil de encajar con el rol esperado de un docente de cualquier área.

(Coda)

Todo esto, en conjunto, ha tenido el efecto neto de paralizarme.  Como decía Taleb: "He hesitates, he will not commit, and he agonizes over the consequences of being wrong. He introspects, introspects, and introspects until he reaches physical and nervous exhaustion".  Curiosamente, Taleb se refiere a una persona como esta como un epistemócrata, alguien con humildad epistémica.  Y señala que su utopía es "una sociedad gobernada sobre la base de la conciencia de la ignorancia, no del conocimiento".  Después de todo, parece que no salgo tan mal librado, aunque que lo diga un autor dado no significa mayor cosa.

La duda es cómo salgo de aquí, y hacia dónde tiene sentido avanzar.  Esta cuestión, que ha venido rondando mi cabeza desde hace rato, parece llevar a una posición curiosamente egoísta:  Debo concentrarme en mis propias cosas, en mi propio aprendizaje, en mi propio crecimiento.  Si a alguien le sirve mi proceso, fabuloso, pero mi objetivo no es compartirlo, sino avanzar.

Y eso choca con las ideas que tenemos acerca de la importancia de la colaboración, de compartir. Curiosamente, mientras leo Biografía de un Yogui, parece hacerse evidente que quienes han estado realmente comprometidos con su crecimiento espiritual han sido egoístas en el sentido de poner su crecimiento personal por encima de otras necesidades y relaciones existentes en su entorno.  Esto no quiere decir que al final el servicio no se vuelva un elemento crucial en la vida de estas personas, pero al menos en el budismo y en el hinduismo la iluminación no se logra a punta de aprendizaje social, así como la individuación no se logra mediante el trabajo colaborativo.  Es necesario un proceso de introspección, un trabajo  personal constante, que desde nuestros ojos occidentales puede parecer egoísta.

Así que la salida, después de todo, es intentar hacer lo que empecé haciendo desde el inicio: Tomar decisiones en la incertidumbre, de manera atenta y reconociendo que no tengo toda la información, y que lo que es cierto hoy puede no serlo mañana, no sólo porque el entorno cambia sino porque yo estoy cambiando.  Compartir el registro de mis reflexiones, pero sin pretender impacto alguno ni persiguiendo "ampliar mi red" a como dé lugar.  Si de algo vale la pena cuidarse es de convertirse en lo que los norteamericanos llaman "attention whores".

Esta postura tiene implicaciones directas en el tipo de conversaciones y actividades en las que decida involucrarme.  No tengo una obligación de adoptar ningún sistema de reglas impuesto por grupos específicos de usuarios de la tecnología.  No tengo que perseguir los objetivos de nadie más, sino los que tengan sentido para mi. No tengo que "participar" a sangre y fuego en nada, sino en función de mis intereses y posibilidades reales.

No estoy en  una carrera desenfrenada, sino construyendo mi propio camino.  Y lo mejor de ello es que soy yo quien decide cuál es ese camino.  No tengo obligación de cumplir nada, sino aquello que yo mismo elija.

Y sin importar toda la atención que pueda llegar a recibir, al final será irrelevante en el gran esquema de las cosas.  Estoy aquí, es ahora, y estoy vivo.  Estoy aquí para aprender. Aprender lo que realmente tiene sentido.

Y con eso, puedo ir a dormir, un poco más tranquilo que antes.


TEDucadores: charlas TED sobre Nutrición y comida

TEDucadores (como lo anunciaba en un post anterior) reúne a un grupo de personas interesadas en el uso de las charlas TED en los espacios educativos, mediante un wiki en el que reseñamos charlas y compartimos ideas y experiencias de uso, y conversaciones periódicas acerca de charlas de nuestro interés.  Si usted ha usado, usa o desearía usar charlas TED en su práctica, o tan sólo tiene curiosidad por ellas, está invitado a hacer parte de este experimento.  En nuestro wiki podrá encontrar más información sobre cómo participar.

La primera temática que elegimos en su momento fue la educación. La segunda es nutrición.  Así que aquí hay 5 charlas TED que, desde mi perspectiva, usted no debería dejar de ver.  Tienen que ver con nuestra comida y la de nuestros niños, y aunque se refieren al contexto estadounidense, basta con pensar en la invasión de comida rápida para imaginar que ese podría ser nuestro futuro.

En la primera de ellas, Ann Cooper, directora de nutrición del distrito escolar del valle de Boulder (Estados Unidos), plantea una clara crítica al tipo de alimentación a la cual se acostumbran los niños estadounidenses en las escuelas.  Para un caso más local, no puedo evitar pensar en los efectos colaterales de la 'adicción' de más de un niño a las cajitas felices de McDonald's.  Por momentos pareciera una forma de generar una asociación entre gratificación (los juguetes) y el producto que hay que comprar (y comer) para obtenerlos (el menu correspondiente), que tal vez es más fuerte en la vida adulta de lo que pensamos.  Cooper es bastante apasionada y se nota su molestia por el estado de la comida escolar.  Sus slides tienen mucho para mejorar ;), pero su discurso es muy interesante:









En la misma línea, Jamie Oliver, chef británico que recibió el premio TED de este año, sueña con educar a cada niño acerca de la comida, y presenta en su charla extractos de sus programas de televisión (que no recuerdo haber visto en Colombia, pero son bastante populares en la televisión por cable en Brasil), que resultan sencillamente inquietantes.  Niños que no identifican una berenjena, o que piensan que la leche y el pollo vienen del supermercado.  Contundente su punto respecto al azúcar:









Por su parte Mark Bittman, escritor de comida del New York Times, plantea una mirada alternativa al asunto de la comida, que no tiene que ver sólo con niños.  Nuestro exagerado consumo de carne (carne y pollo, en especial) no sólo puede afecta nuestra salud, sino que tiene una relación directa con el calentamiento global.  ¿Sabe usted de dónde vienen los alimentos que consume?  La recomendación de Bittman es reducir de manera drástica nuestro consumo de carne (media libra a la semana parece ser adecuada desde el punto de vista nutricional), y preferir los productos locales, no industriales.










Louise Fresco da una mirada diferente al problema, recordando cómo la industrialización ha permitido alimentar más personas que nunca, y cómo el pan del supermercado es en realidad un símbolo de que la responsabilidad de alimentar a muchos ahora está en manos de muy pocos. Fresco invita a encontrar maneras de volver a lo local (local significa incluso producir comida dentro de las ciudades), con un mejor uso de la tecnología, mostrando una cara más compleja del estado actual de la agricultura y de cómo volverla sostenible.










Para terminar, Cary Fowler nos recuerda el valor (a veces olvidado, cuando todas las manzanas se ven iguales) de la diversidad en las semillas vegetales, y habla acerca de bancos de semillas, que sirven como almacenes genéticos para el futuro.  En especial, se refiere al existente en Noruega, que alcanza casi el medio millón de variedades almacenadas, y que puede ser una herramienta indispensable en el momento en el que el cambio climático ocasione transtornos permanentes en el devenir de la agricultura mundial.










Cinco charlas que abordan el tema de la alimentación y la comida desde distintas perspectivas, y que invitan a preguntarnos un poco más respecto a la procedencia de nuestros alimentos, por qué comemos lo que comemos, y cuáles son algunos de los retos que enfrentamos para el mediano plazo.  En términos educativos, creo que lo verdaderamente interesante es pensar en cómo podemos aterrizar estas discusiones localmente, y cómo identificamos alternativas claras para el futuro.

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EduCamp Colombia (reloaded)

Como para variar, estoy lleno de cosas, y tengo un cerro de pendientes (no he terminado de escribir acerca de mis percepciones sobre el proceso del Reporte Horizon, tengo un montón de feedback por enviar a muchas personas, y el tiempo parece correr más rápido de lo que quisiera..).  Para completar, siguen ocurriendo cosas muy interesantes, que al menos para mi son de alta importancia y que es importante reportar.

Por falta de imaginación terminé usando de nuevo la palabra reloaded en un título, pero lo bueno es que en este caso se justifica:  Resulta que mañana martes 27 (y el miércoles 28) realizaré mi primer taller EduCamp dirigido a estudiantes de educación básica y media.

Gracias al interés de Fernando (quien de hecho fue parte importante de la concepción de los talleres), logramos concretar algo que estaba en el tintero desde hace rato:  realizar un EduCamp para estudiantes del Gimnasio La Montaña de Bogotá, donde Fernando se desempeña como coordinador de tecnología educativa.

Esta es una oportunidad muy especial para mi, pues finalmente voy a tener la oportunidad de observar de primera mano cómo funciona la metodología con un público con el que no he tenido mayor contacto antes (lo que me genera algo de ansiedad).  Afortunadamente, los docentes del colegio están entusiasmados con el asunto (gracias a Fernando), así que no estaré solo en esta aventura.

El asunto es que, al pensar en un nuevo público y revisar con cuidado el wiki del EduCamp, noté varias cosas:  Por un lado, que el lenguaje era bastante 'formal' (nada de tuteo, por ejemplo); por otro lado, que un ejercicio que la UNAB inició hace algún tiempo (usar el wiki como apoyo para un curso que está realizando para el Ministerio de Educación) ha generado cierto desorden en las páginas.  Para completar, wetpaint asumió la crisis económica poniendo anuncios comerciales (que con frecuencia son no sólo irrelevantes, sino claramante invasivos) que sólo desaparecen pagando, lo cual he tenido que hacer en los últimos meses.

(Esto último me ha hecho pensar bastante respecto al tema de la autoorganización.  El wiki de EduCamp no tiene unas reglas claras de presentación de la información, y ya es visible una confusión curiosa entre opiniones y descripciones de las herramientas de software social, así como comentarios y páginas que aparecen en cualquier lugar.  Como nada de esto está financiado no hay quien organice, y la entropía está empezando a aumentar rápidamente.  Por otro lado, está el asunto de Ning, y la perspectiva de que otras empresas empiecen a cerrar sus opciones freemium, lo que puede dejar a iniciativas sin financiación, como el EduCamp, en una situación comprometida, al menos en la red).

Así que pensando en esto, decidí crear un wiki alternativo para este primer taller con jóvenes (en PBWorks), en donde hay mucho más orden, una interfaz más limpia y nada de anuncios comerciales.

Esta situación, sumada a que vamos a tener dos días de evento, permiten incluir cosas que no había hecho antes.  Por ejemplo, integrar al EduCamp algunas de las ideas que he puesto a prueba en talleres recientes, orientando de manera más clara la tarea de ampliar el Ambiente Personal de Aprendizaje de cada participante, y tratando de hacer más visibles las ideas de redes sociales que subyacen al taller.  Así que hay cambios no sólo en el público, sino en algunos elementos de la metodología usada. Por eso lo de reloaded.

Con todo esto, veo el nuevo wiki como una evolución necesaria, y aún no tengo claro qué voy a hacer con el otro (obviamente no pienso eliminarlo, pero no creo que siga pagando por él).

En el fondo, lo más importante es que esta es, en términos concretos, una experiencia de aprendizaje 1:1.  Obviamente, está enfocada a un tema bastante específico, y puede que sea no aplicable en muchos entornos, pero es un ejercicio interesante de experimentación con otras formas de organización y aprendizaje colectivo, posibles gracias a que cada participante tendrá un computador portátil a su disposición. Será interesante ver cómo resulta.

Si desean acompañarnos en la distancia, los siguientes espacios estarán disponibles mañana y el miércoles:

Y en todo caso, si alguien quisiera conectarse y dar un rápido saludo a los participantes, será muy bienvenido!  Basta con que me cuente por correo electrónico para concretar el asunto.

Como para variar, tendré que encontrar tiempo (eso de dormir se está volviendo un lujo...  hmmm.) para reportar lo que resulta de esta nueva experiencia.  En fin... :)

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Informe horizon.ib: Puebla, dia 1

Como de costumbre, el recurso más limitado que tenemos (el tiempo) me impidió escribir tanto como habría querido acerca del proceso de mi participación en este informe.   Sin embargo, en el wiki del proyecto (el cual, por cierto, es sólo uno de los mecanismos de participación que, además, son notablemente transparentes) quedaron registradas mis percepciones sobre los temas abordados en las preguntas de investigación 2, 3 y 4.  En su orden:

  • ¿Qué tecnologías clave no están incluidas en la lista? (página del wiki)
  • ¿Cuáles cree que van a ser los retos clave relacionados con la enseñanza, el aprendizaje o la investigación creativa a los que tendrán que enfrentarse las instituciones de educación superior en los próximos cinco años? (página del wiki)
  • ¿Qué tendencias espera que tengan un impacto significativo en la forma en que las instituciones de educación superior enfocan su misión básica de enseñanza, investigación y servicio? (página del wiki)

Con estos antecedentes, y una votación inicial que coincidía con el análisis que realicé en posts anteriores, llegamos a la reunión del Consejo Asesor en Puebla.

Hoy fue nuestro primer día de trabajo, luego de un coctel/cena el día de ayer en el que tuve la oportunidad de reencontrarme con conocidos como Cristóbal Cobo y de conocer finalmente a otros como Ismael Peña-López.  Fue un día de trabajo intenso, lleno de retos y de cosas que quedaron rondando mi cabeza.

Para empezar, es muy interesante la gran diversidad de perspectivas que traen los miembros del Consejo Asesor.  No sólo en términos profesionales, sino en orientaciones profesionales, intereses y experiencia.  Hay personas del sector gubernamental, muchos investigadores/profesores (la mayoría, diría yo), consultores de gran experiencia en la región, y algunas personas como yo (que, como diría Nancy White, me siento más cercano de la práctica que de la teoría y la política, a pesar de haber estado y estar en contacto con ellas, para definitivamente preferir 'ensuciarme' las manos haciendo mis propios experimentos personales, que con frecuencia reporto aquí).   Una amplia diversidad, que refleja un entorno muy, muy variado en todo sentido.   Así, han sido recurrentes las discusiones respecto a las sutiles diferencias entre nuestros países (sutiles pero significativas), acompañadas por un reconocimiento de problemas que resultan comunes, pero para los cuales no se puede pretender que existan soluciones únicas.

Esta diversidad se vió reflejada desde muy temprano en las discusiones grupales que fueron llevadas a cabo.  Una vez más, me encontré un tanto asombrado respecto a la forma en la cual usamos muchas palabras y recursos del lenguaje, suponiendo siempre que nuestros interlocutores entienden exactamente el sentido que damos a las palabras que usamos, y que en esa medida estamos construyendo a partir de un lenguaje común.

Nada más alejado de la realidad.  Para la muestra un botón:  Las cuatro tecnologías seleccionadas para el horizonte temporal más inmediato (entornos colaborativos, creación de redes sociales, medios sociales, comunicación en línea) tienen tantas sobreposiciones entre sí que resulta difícil decir cuál de ellas engloba a cual.  Las diferencias en concepciones se hicieron evidentes muy rápido, y las dificultades para distinguir una 'tecnología' de otra (la palabra está en comillas pues de hecho incluso aparece la discusión respecto a si todo lo que está enunciado son "tecnologías", en el sentido estricto de la palabra) tomaron una buena parte del escaso tiempo disponible.

En la selección producto de la votación inicial ocurrió algo que fue señalado por los organizadores como llamativo: había tecnologías que fueron seleccionadas en la votación, y que nunca fueron discutidas en el wiki. Mi impresión frente a esto (si bien no la he verificado con las páginas existentes) es que varios participantes nunca participaron de tales discusiones, así que su votación no las reflejó en modo alguno, sino que optaron por aquellas que encontraban más razonables.

Sin duda esto es válido pero, al menos desde mi perspectiva, invalida de alguna manera el trabajo de discusión previo.  Yo diría que el sentido de la discusión previa a la votación es, precisamente, poner en común posiciones personales que pueden (o no) cambiar las percepciones iniciales de otros participantes, para llegar a la votación inicial con una perspectiva más informada (y por ende, amplia).  Mi impresión es que, a priori, no tendría que haber una diferencia notoria entre los temas discutidos en el wiki y aquellos seleccionados en la votación.  Lo que no sé es si tendría sentido ajustar el proceso para, por ejemplo, limitar la votación inicial sólo a quienes participen de manera activa en las discusiones previas (algo un tanto radical, pero que encuentro razonable), o sencillamente omitir las discusiones y pasar directamente a la votación (lo cual es más difícil, pues en las discusiones pueden aparecer tendencias que no han sido consideradas en los listados iniciales).  En todo caso, mi impresión personal es que esta situación puede afectar de manera notoria (y no siempre para bien) el resultado del proceso.

El asunto es que esta selección inicial sirve como marco para las discusiones de la reunión presencial, con lo cual tecnologías que de hecho fueron discutidas ampliamente no quedaron en ningún horizonte temporal para el reporte final.  ¿Tendría sentido que existiera una segunda ronda de votación antes de proceder a la selección final de tecnologías?  Yo diría que si, pero confieso que no conozco lo suficiente el proceso Delphi como para inferir el impacto que esto tiene desde el punto de vista metodológico.  Lo que sí puedo anticipar es que, si hubiésemos hecho una nueva votación después de las discusiones de hoy, seguramente los resultados finales habrían incluido algunas cosas muy diferentes.

Hay aquí un detalle que llamó mi atención, y que siento que estuvo presente en el ambiente todo el tiempo:  La idea del 'proceso' como algo que no es modificable por ninguna razón, y que nos obliga a seguir avanzando así no estemos del todo conformes con el camino que llevamos recorrido.

Ahora, es justo recordar que esta es la primera vez que se realiza este proceso para un informe en español, así que sin duda hay un montón de lecciones que están siendo descubiertas sobre la marcha y que permitirán ajustar el proceso para ediciones posteriores.  Yo no diría que estas observaciones invaliden el informe, sino que son importantes para entender la forma en la cual se llega a las conclusiones que queden consignadas en él.

Lo cual me lleva a un segundo aspecto que llamó mi atención.  Como indicaba en mi primer post al respecto, mi sensación desde el inicio es que este es un informe que tendría que ser más realista que optimista (como lo señaló de manera muy precisa Eva Durall en la presentación inicial de hoy), dando cuenta de tendencias realmente significativas para el sector de la Educación Superior a nivel regional.  Al menos desde mi perspectiva, no es la función de este reporte el "modelar" el futuro, así esa tarea resulte mucho más interesante.  Yo diría que esa fue una tensión subyacente a lo largo de la jornada, y que tal vez no llegó a resolverse del todo.

Esto es importante porque, en la medida en que hay varias personas que hacen parte de organizaciones gubernamentales (y habiendo estado yo hasta hace poco con ese 'sombrero'), puede haber una tendencia a sobredimensionar el alcance que tiene (o debería tener?) este informe.  Pienso que es importante hacer énfasis en que es un primer intento, en que no tenemos experiencia previa haciendo este tipo de esfuerzo prospectivo, y que eso significa que es indispensable ser cautos con el resultado al que lleguemos.   Coincido con Cristobal en que puede ser algo pronto para pretender que un gobierno o institución tome decisiones de fondo sobre adquisición de tecnología solamente a partir del informe (así haya personas con los suficientes contactos como para difundir el resultado en altos niveles gubernamentales, por decir algo).  Si la experiencia del informe en inglés puede enseñarnos algo (lo cual traté de abordar aquí), es que la labor de predicción puede ser mucho más complicada de lo que pensamos, y que es muy importante asumirla con una distancia crítica, y recordando siempre que el contexto tiene una incidencia enorme, y que sus múltiples variables pueden poner patas arriba muchas previsiones plausibles.

También es importante mencionar que el contenido de las discusiones que pude escuchar a lo largo del día parecen sugerir una comunidad más preocupada por las problemáticas asociadas al uso y la apropiación que por los meros aparatos, lo cual pienso que es muy positivo, aunque puede llevar a discusiones llenas de dificultades que ninguno de nosotros está en capacidad real de resolver, lo cual puede ser un tanto frustrante.  De cualquier modo, de vez en cuando asoma la cabeza un tecno optimismo bastante notorio, representado en aspectos como la importancia estratégica de los contenidos (y vaya uno a saber qué tiene cada cual en la cabeza cuando escucha la palabra 'contenido'.  Caramba, si incluso las emisoras juveniles ya promocionan sus 'contenidos' para celular, sea lo que sea que eso signifique...), por ejemplo.

Debo decir que me agradó enormemente encontrar un grupo de personas que coinciden en que el grueso de los estudiantes no están tan cambiados como a veces nos gustaría creer, y que los profesores 'resistentes' tal vez son muchos menos que antes.  En lo personal, diría que he confirmado esa impresión inicial de la lentitud con la cual ocurren los procesos de adopción a gran escala, lo cual me da bastante tranquilidad, pues estaba algo inquieto frente a la posibilidad de estar ignorando la evidencia existente solamente para mantener intactos mis preconceptos.

Cristobal mencionaba en Twitter algo respecto a una diferencia generacional en cuanto a la lectura de las TIC.  Francamente yo no percibí eso de manera tan clara, pero interpreto la idea de Cristobal desde otra perspectiva.  Tal vez no es un asunto generacional (aunque la composición de este grupo pudiera sugerirlo), sino simplemente de status quo.  A pesar de toda la resonancia que tienen, ideas como PLE o Open Content/Access, por ejemplo (con todas sus implicaciones, que me temo no son percibidas aún por muchas personas), son todavía marginales.  Desde hace algún tiempo es recurrente la pregunta de David Wiley respecto a cuándo estos temas dejarán de estar en los márgenes de la tecnología instruccional para pasar a ser temas que se discuten en la mesa de decisión.

Al menos en mi experiencia personal, puedo decir que estos temas toman más tiempo del que uno quisiera.  En Colombia empecé a explorar el tema de Ambientes Personales de Aprendizaje en 2006, y de manera decidida con los EduCamp en 2007.  Tres años después, se ha vuelto mucho más popular en muchos blogs y se habla más al respecto, y de hecho hay instituciones (como EAFIT, por ejemplo) que están empezando a dar pasos importantes en esta dirección, pero esta es todavía una excepción y no la regla.  Se necesitaron tres años para que este tema siga siendo aún, esencialmente marginal.

Si tal cosa sirve como muestra, es probable entonces que la discusión acerca de lo que representa la Educación Abierta (y me refiero a aquella de la que habla Wiley) sólo despegue en un par de años más, así ya estén en la mesa experiencias como ELRN o GRYC.  Me gusta pensar que esto significa que estoy "adelantado a mi tiempo" (ja), pero lo cierto es que hacer mella en el status quo es mucho más complicado de lo que imaginamos, y por eso toma tanto tiempo.

Si a eso sumamos la identificación natural con los fines institucionales, que se refuerza a medida que una persona pasa más y más tiempo con una organización dada (se un gobierno o una institución educativa), tenemos un escenario en donde la discusión va a girar, de manera natural, alrededor de cómo las instituciones (esto es, MI institución) van a mantener su posición (y por ende MI propio status quo, pues nadie quiere quedarse sin trabajo), o cómo el LMS de turno permitirá mantener el control sobre el proceso académico, o cómo mejorar los indicadores de competitividad económica a través de la educación. Sencillamente, vemos lo que somos capaces de ver.

Para dejar de divagar, lo cierto es que esas voces que nos recuerdan que hay otras preguntas que debemos hacernos son indispensables en este tipo de procesos, precisamente para evitar el nocivo pensamiento grupal.  A pesar de todas las dificultades que podemos encontrar, es precisamente a través de espacios como esta reunión en donde personas con alto poder de decisión pueden percibir los problemas y tendencias de más largo plazo que todavía están en los márgenes.  Esto no es garantía de que ocurra ningún cambio, por supuesto, pero sí veo que, en muchos de nuestros países, hemos tenido la feliz oportunidad de aprovechar ideas muy novedosas y llevarlas, de alguna manera, a algunas instancias importantes de decisión con bastante rapidez.

Al menos en mi caso personal, veo que eso ocurrió (al menos hasta cierto punto) , lo cual me resulta realmente gratificante.

Habría mucho más por registrar, y ya veremos si lograré hacerlo.  Nos queda todavía el día de mañana para completar la jornada de trabajo, y algo de tiempo después para completar la escritura del informe final.   Por lo pronto, ha sido una experiencia con mucho aprendizaje, llena de observaciones curiosas respecto a la naturaleza humana, y que al mismo tiempo me genera nuevas dudas respecto al camino a seguir.

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