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Reflexiones sobre ciencia, pasión y razón

En el módulo de Metodología de Investigación en Educación que estoy tomando en este momento, nos sugirieron un artículo que habla acerca de la dificultad de separar razón y pasión cuando se habla de ciencia. A continuación, mis reflexiones al respecto.

Esto es un crosspost (más o menos, porque la otra publicación está en portugués) de un mensaje que envié hoy al foro de discusión del curso. Por cierto, es una herramienta propietaria bastante confusa para mi gusto, e incluso un poco hostil desde el punto de vista de edición. Además, un nuevo "jardín con muros" (walled garden), del cual el estudiante no puede sacar su información fácilmente. De todos modos, en eso no se diferencia mucho de las versiones de WebCT que todavía están instaladas en muchas de nuestras instituciones...

En fin, aquí está el mensaje. Las preguntas que pretendía desarrollar eran "qué entiende usted por ciencia", y "cuáles son sus expectativas en relación con el módulo". Un lector frecuente encontrará que retomé algunas de las dudas que surgieron en una discusión en elearningcolombia hace algunos meses (y que reporté aquí). Gracias también a Daniel Santamaría, quien un un comentario reciente me dirigió a un impactante relato que se encuentra en un libro de Haim Ginott:

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Desde pequeño, he tenido a la ciencia en alta estima. En parte, porque como sugiere Prigogine “a ciência era uma maneira de escapar da condição humana e contemplar o esplendor da razão agindo na natureza”, o al menos, un mecanismo para encontrar explicaciones objetivas a la realidad, y que tenía como consecuencia el inevitable progreso de nuestra especie (entendido desde una perspectiva de desarrollo tecnológico y económico). Desde pequeño, quise ser científico.

Sin embargo, después de muchos años, encuentro más provechoso hablar de una “actitud científica” ante el mundo que de la profesión de “científico”. John Medina, en su libro Brain Rules, señala que por razones evolutivas somos exploradores naturales:

Hypothesis testing [...] is the way all babies gather information. They use a series of increasingly self-corrected ideas to figure out how the world works. They actively test their environment, much as a scientist would: Make a sensory observation, form a hypothesis about what is going on, design an experiment capable of testing the hypothesis, and then draw conclusions from the findings.

La prueba de hipótesis [...] es la forma en la cual todos los bebés obtienen información. Ellos usan una serie de ideas progresivamente auto-corregidas para entender cómo funciona el mundo. Prueban activamente su entorno, tal como lo haría un científico: Realizan una observación sensorial, forman una hipótesis sobre lo que está ocurriendo, diseñan un experimento capaz de probar la hipótesis, y luego sacan conclusiones de sus hallazgos.

(Medina, 2008, p. 256)

No obstante, es claro que la ciencia actúa como una institución social mediante la cual se validan los desarrollos técnicos y tecnológicos de los cuales dependen nuestras sociedades. Las teorías científicas (al menos en las ciencias naturales), a pesar de ser como señala Guedes “Não mais do que aproximações da realidade, ainda distantes de uma verdade sempre elusiva”, muestran su utilidad en la práctica cuando la medicina logra reducir la cantidad de muertes por infección, por ejemplo, o cuando tecleamos en un computador y enviamos nuestra información a través de una infraestructura que depende, indiscutiblemente, de las comprensiones teóricas con las que contamos hasta el momento. En este sentido, la ciencia como práctica se ha constituido en uno de los pilares más importantes de nuestra sociedad actual. Sin embargo, también he encontrado que los procesos de trabajo científico están, inevitablemente, asociados a las emociones, pasiones e intereses de quienes los realizan. Es prácticamente imposible separar la razón (como medio para explicar el mundo) de la pasión (asociada a los deseos y fines frente al mundo).

Ahora, a pesar de no contar con el sustento teórico suficiente, percibo grandes diferencias entre las ciencias naturales y las ciencias sociales. Y por alguna razón, no puedo evitar pensar que en las ciencias sociales el nivel de pasión puede ser mucho más alto que en las naturales, pues al final el objeto de estudio son seres humanos, en palabras de Prigogine, “seres viventes: sistemas desequilibrados por excelencia”, que agregan un nivel de incertidumbre y por qué no, caos, a las comprensiones teóricas que sobre ellos se pretenda construir.

Precisamente la existencia de voluntad (o al menos instinto) choca con la noción de determinismo: “Ser determinista significa que se conhecemos as condições iniciais de um corpo material, podemos calcular sua posição em qualquer momento, no futuro ou no pasado”. A un nivel conductista, es posible encontrar determinismo, pero a medida que los fines se hacen más complejos (en una taxonomía como la de Maslow), el determinismo se vuelve menos evidente.

En ese sentido, y en especial en el caso de las ciencias sociales, concuerdo con Prigogine en que no es posible para una persona “deixar de ver esses mesmos problemas simultaneamente com o olho da razão e o olho da paixão”. Y, para toda la ciencia como institución, tratar de separar una cosa de otra lleva a extremos como los mostrados en una carta presentada por Haim Ginott en su libro Teacher and Child:

Dear Teacher:
I am a survivor of a concentration camp. My eyes saw what no man should witness: Gas chambers built by learned engineers. Children poisoned by educated physicians. Infants killed by trained nurses. Women and babies shot and burned by high school and college graduates. So I am suspicious of education.

My request is: Help your students become human. Your efforts must never produce learned monsters, skilled psychopaths, educated Eichmanns.

Reading, writing, arithmetic are important only if they serve to make our children more humane.

Querido profesor:

Soy un sobreviviente de un campo de concentración. Mis ojos vieron lo que ningún hombre debería ver: Cámaras de gas construidas por ingenieros adiestrados. Niños envenenados por médicos educados. Infantes asesinados por enfermeras entrenadas. Mujeres y niños fusilados y quemados por graduados de bachillerato y universidad. Por eso sospecho de la educación.

Mi pedido es: Ayude a sus estudiantes a convertirse en humanos. Sus esfuerzos nunca deben producir monstruos adiestrados, psicópatas competentes, Eichmanns educados [Otto Adolf Eichmann fue el encargado de dirigir la logística de deportación de judíos a guetos y campos de concentración nazis durante la segunda guerra mundial].

La lectura, la escritura y la aritmética son importantes sólo si sirven para hacer a nuestros niños más humanos.

Separar la razón de la pasión puede llevar rápidamente a una neutralidad ética que, por demás, es inexistente. Llevar a cabo una búsqueda de comprensiones sobre cualquier fenómeno sin considerar las consecuencias éticas de los mismos, puede generar consecuencias desastrosas. Más aún cuando la ciencia opera como un mecanismo asociado a agendas políticas o económicas específicas (como en el caso de la creación de la bomba atómica, o de la carrera espacial, o del mercadeo de nuevos productos comerciales).

Retomando a Medina, la actitud científica (en cuanto a verificación permanente de hipótesis) es inherente a la naturaleza humana, y no dominio exclusivo de un grupo de personas preparadas para ser “científicos”. Puede ser útil entonces hablar del papel de la ciencia institucionalizada y tener claridad respecto al rol que cada uno de nosotros juega dentro de la misma. En mi caso personal, si bien me gusta pensar que conservo una actitud científica ante el mundo, no me reconozco como científico, y percibo que el proceso mismo de construcción y validación científica actual dista mucho del proceso que hemos idealizado en la labor académica.

Por lo anterior, mi interés frente al Módulo de Investigación Educativa tiene que ver con la posibilidad de encontrar referentes que me ayuden a entender mejor algunas preguntas personales que tengo desde hace algún tiempo:

  • ¿La educación con apoyo de TIC es un área de estudio o disciplina en sí misma?
    De ser así, ¿Cuáles son los procesos de construcción de conocimiento más válidos para esta?
  • ¿Cuándo hablamos de aprendizaje (y considerando el conocimiento limitado que tenemos sobre el mismo), cuáles técnicas de validación de hipótesis son pertinentes?
  • Si hay una verdad, ¿Cuál sería la verdad relacionada con este disciplina? ¿Podemos discernirla?

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Enlaces mencionados en este artículo:

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Mesa de ayuda…

Este es un video que vimos en la primera sesión a la que asistí de la Pós-Graduação em Tecnologias da Informação Aplicadas à Educação que estoy haciendo en Rio de Janeiro (hasta ahora muy interesante, por cierto):

Me gusta porque muestra de una manera muy simpática lo que representa la llegada de una nueva tecnología (el libro, el computador) en sustitución de una existente (el pergamino, el libro).

No me gusta porque en medio de la parodia, uno tiende a minimizar el impacto (y la amenaza) que representa la llegada de una tecnología tan ajena (pensé en decir tan "poco humana", pero al final, acaso no toda tecnología es por definición "no humana"?) como el computador. De hecho, es curioso cómo la asociación directa que viene a mi mente es asociar el papel del libro en este video con el papel del computador en nuestra sociedad actual.

Por cierto, hay una versión hablada en inglés, pero definitivamente no es tan buena como la noruega. :D

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