Ambientes Personales de Aprendizaje y Redes sociales: las bases del aprendizaje en red

(Si está interesado en los materiales de la presentación o el taller realizado en Lima y prefiere omitir la reflexión inicial, siga directamente por aquí ;))

PLENK inició hace algunas semanas, y a estas alturas mis posibilidades de participar de manera razonable son prácticamente nulas (*sigh*). El final de DocTIC, sumado a algunos compromisos adicionales que ya tenía adquiridos y a pendientes que no dejan de emerger (y otros que todavia no son resueltos), limita mis intenciones de intervenir.

No obstante, logré leer todos los materiales propuestos para la primera y segunda semanas, y encontré con sorpresa que el trabajo que vengo realizando desde hace ya varios años está, digamos, en la línea de las discusiones que están siendo propuestas en el curso, lo cual tiene varias lecturas.  Por un lado, parece que este tema específico (como he podido ver con el área en general) se mueve a una velocidad mucho menor de la que uno esperaría.  Por otro lado, parece que lo que iniciamos en 2007 con los EduCamp estuvo (¿y está todavía?) adelantado a su tiempo. Con mejoras permanentes, ya casi completamos tres años de abordar el tema de los Ambientes Personales de Aprendizaje (PLE) en los talleres, y resulta curioso ver que, con la excepción de algunas experiencias como las de Scott Leslie y Jared Stein, o Lucy Gray, este es un tema poco abordado en el desarrollo profesional docente (y mucho menos a la escala que lo hemos hecho con los EduCamp).  No puedo negar que esto resulta bastante estimulante, pues me indica que en realidad es un esfuerzo innovador y que se encuentra en la punta del trabajo en esta área.

El inicio de PLENK coincidió también con una invitación de Universia Perú a participar en el Seminario Internacional "La revolución del aprendizaje", en donde tenía previsto volver sobre el tema de Ambientes Personales de Aprendizaje y explorar un poco su relación con las redes sociales (no con las plataformas de redes sociales).  Como parte del ejercicio de construcción de la charla, decidí hacer un repaso sobre mi propia evolución en cuanto al tema.

Mi primer contacto con el concepto de Ambiente Personal de Aprendizaje se produjo a mediados de 2006, durante la primera visita de Stephen a Colombia.   En la época, la perspectiva de Stephen parecía estar más orientada al PLE como herramienta, según el registro que dejé en ese momento, y sus ideas me llevaron a pensar en borrador en cómo funcionaría una herramienta que se ejecutara desde una memoria USB y que permitiera a un usuario específico el acceso a la información de su interés (Como dato curioso, después de una de las muchas conversaciones que tuve con Jorge Peralta durante mi visita a Perú veo que esta idea, en general, sigue teniendo aplicación, y que representa una forma adicional de hacer distribución de información en complemento a aplicaciones móviles, por ejemplo, y que tiene todo que ver con las ideas que dejé plasmadas el año anterior en referencia a un sistema de gestión de contenidos educativos).

En Abril de 2007 tuve la oportunidad de ver  (en diferido) una presentación de Terry Anderson acerca de "Sistemas de aprendizaje personalizado", en la cual aparecían de manera clara diversas críticas a los Sistemas de Gestión de Aprendizaje (LMS) y, aunque el enfoque de PLE seguía siendo esencialmente tecnológico, las preguntas de fondo que planteaba Terry siguen siendo tan vigentes ahora como hace tres años (lo cual, de algún modo, resulta inquietante).  Leyendo el post que escribí en ese momento, veo una pregunta que aparecía en la presentación y me resulta fundamental: "¿Las herramientas educativas de hoy están ayudando a  crear aprendices que aprenden a lo largo de su vida?"

Y pienso en el constructivismo de Moodle, o en los campus y auditorios creados en Second Life, y no puedo evitar preguntarme si esas herramientas en realidad facilitan el desarrollo de la auto-dirección y la auto-regulación en los aprendices, o si seguimos tratando de dar respuesta a la pregunta equivocada (como diría Cristóbal).  Ahora, es claro que  si hablamos de herramientas, el uso que hacemos de ellas determina en gran medida su impacto (obvio), pero lo que a veces pasa inadvertido es que las herramientas permiten ciertas cosas y no otras.   Cabe preguntarse si espacios centrados en el docente o en cursos puntuales, o que permiten (en el mejor de los casos) la representación enriquecida de objetos de la realidad, son los más útiles cuando hablamos del desarrollo de habilidades metacognitivas y de la autonomía del aprendiz.  Aunque mucho se ha discutido y se discute al respecto, mi experiencia reciente en los cursos abiertos que he llevado a cabo me hace pensar que todavía nos falta un camino muy largo por recorrer en este sentido, y que el deslumbramiento (natural, además) que nos produce la tecnología, nos puede distraer de los asuntos más fundamentales, llevándonos a pensar que la herramienta (o "el contenido", o las "fábricas de contenidos" -Huh???-) es el factor determinante del proceso. En fin, estoy divagando (pero es que hace rato no escribía!!!)

En algún momento de 2007, mi comprensión del Ambiente Personal de Aprendizaje se tornó más cercana a lo conceptual que a lo tecnológico.  No tengo claro cuándo, pero supongo que fue durante el Seminario Internacional que organicé para el MEN en 2007, pues en los documentos de diseño originales del EduCamp se encuentra el tema de manera explícita (Nota mental: es importante dejar registro de esas comprensiones, para este tipo de ejercicios!!).  Durante el primer EduCamp, recuerdo haber invitado a los participantes a dibujar en una hoja en blanco un esquema de su Ambiente Personal de Aprendizaje, lo cual fue replicado en el segundo taller que hicimos, y enriquecido desde entonces en los siguientes talleres con preguntas que ayudan en su caracterización y enriquecimiento.

Eso me lleva al primer producto de aplicación y experimentación con la idea de Ambiente Personal de Aprendizaje: los talleres EduCamp (sobre los cuales he hablado en detalle a lo largo de los últimos años, y de manera más formal aquí). Como decía antes, estos talleres, que dentro de poco cumplirán tres años, son todavía ejemplos de aplicación de estas ideas (y de algunos postulados del conectivismo) en el desarrollo profesional docente.

La primera oportunidad que tuve de empezar a poner muchas de estas ideas en blanco y negro fue en una presentación que realicé en Abril de 2008, en donde hice mi primera reflexión acerca de mi "evolución" personal como aprendiz.  Este ejercicio de reflexión fue también mi primera oportunidad de explorar la relación entre la noción del PLE y la gestión personal de conocimiento (PKM, un tema que por cierto ha obtenido algo de atención en los últimos meses).

Sólo un año después, en 2009, llegué a estructurar mejor mis ideas sobre los Ambientes Personales de Aprendizaje, sus características, las tensiones que el concepto genera en contraposición a los sistemas de aprendizaje más "institucionalizado" y algunos de los reparos que pueden hacerse al respecto.  Esa presentación finalmente se convirtió en un video a inicios de este año, y curiosamente todavía sigue teniendo vigencia en cuanto a las perspectivas que plantea.  No obstante, siempre sentí que el análisis que hacía de mi proceso como aprendiz estaba demasiado enfocado en las herramientas recientes, y desconocía la historia que me había traído hasta ese punto.  Por eso, en mi presentación sobre el rol del tutor virtual decidí partir de un recorrido por mi historia personal con los medios y herramientas de mi entorno, como justificación concreta de los cambios que todos hemos tenido que experimentar en mayor o menor medida en los últimos años.  El asunto es que esa historia en realidad era un reflejo de la forma en la cual mi PLE ha cambiado a lo largo de mi vida.

En Septiembre del año pasado, con el inicio de ELRN (mi primer curso abierto), la dimensión de la idea de "Ambiente Personal de Aprendizaje" empezó a cambiar de nuevo para mi.  Diversos intentos de expresar visualmente lo que estaba tratando de hacer en estos cursos (visibles en esta presentación, por ejemplo), me llevaron poco a poco a preguntarme qué ocurre cuando el diseño de un curso (o de cualquier experiencia de aprendizaje) se realiza pensando en que, al final, de lo que estamos hablando es de la intersección temporal (y con frecuencia arbitraria) de los PLE de quienes hacen parte de tales eventos.

Esa línea de pensamiento me llevó a reconocer que, al final, la interacción que se produce (o no) en cualquier evento de aprendizaje puede ser mapeada mediante un grafo (algo que desde hace mucho tiempo se hace a través de sociogramas), y que tal grafo podría incluir los recursos (tecnológicos o no) que posibilitan diversas formas de interacción entre los participantes.  Como en el caso del diagrama del PLE, una vez realizado, es posible pensar en cómo enriquecerlo.  Estas ideas fueron las que pude explorar en Marzo de este año en un taller realizado con docentes de la Universidad EAFIT.

Y todo esto me lleva, finalmente, a la presentación que realicé la semana pasada en Lima.  En ella, recopilé ideas de varias presentaciones e intenté explorar qué ocurre cuando se observa la intersección entre diversos PLE, así como la humanidad detrás de las relaciones que posibilita la tecnología. Es una revisión de mi perspectiva respecto al tema de los Ambientes Personales de Aprendizaje, y por eso decidí incluirlo como un post para PLENK, pues hace parte de los temas de las primeras semanas.

La charla fue complementada en la tarde con una nueva "edición" del taller "Yo, nosotros y la red".  Para mi gusto, el taller no llegó a 'despegar' del todo.  El entorno era excesivamente formal, (incluso solemne) lo que me hace pensar una vez más en el profundo efecto que tiene el espacio físico en cualquier situación de aprendizaje.  Además, tuvo el mismo inconveniente que mencionaba la primera vez que lo hice: termina justo en el momento en el que la actividad tendría que ponerse más interesante (la exploración colectiva de herramientas).

Con todo eso dicho, aquí están los slides que usé en la presentación:







View more presentations from Diego Leal.

En cuanto al taller, usé una presentación muy similar a la que preparé en Marzo (quitando un montón de material que había sido cubierto en la mañana).  Aquí está la presentación usada en el taller original:







View more presentations from Diego Leal.

También están disponibles las tarjetas de herramientas utilizadas como material de referencia.  Como le decía a algunos participantes, a color se ven mucho mejor.  :D

Para terminar, aquí están algunas fotografías del taller:






Sólo me queda agradecer a Jorge Peralta y a Christine Simon por la invitación a hacer parte de este evento, y a todos los participantes por su colaboración y excelente disposición durante el taller.  Fue mi primera visita a Lima después de ocho años, y resultó realmente agradable.

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Próximos eventos

En este mes voy a estar en algunos eventos, así que aquí queda el registro:

Seminario internacional de tendencias emergentes en el campo de las Tecnologías para la Educación

Por invitación de Graciela Rabajoli, la próxima semana estaré en Montevideo, participando en este evento organizado por el Centro para la Inclusión Tecnológica y Social (CITS), el Plan Ceibal y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Allí estaré realizando dos EduCamps en fomato 'mini' (4 horas cada uno), dirigido a docentes y personal de apoyo a las labores de formación docente.   Parece que la mayor parte de los asistentes tendrán un XO, así que finalmente tendré la oportunidad de ver cómo funciona un EduCamp en estas condiciones.  Además, será mi primer contacto directo con las personas que están llevando a cabo el desarrollo del Plan Ceibal, así que estoy bastante entusiasmado por la oportunidad de escuchar sus historias y comprender mejor el avance de esta iniciativa.

En el Seminario me encontraré de nuevo con Graciela y Diego Levis, a quienes conocí durante las sesiones del Reporte Horizon Iberoamérica (que por cierto fue publicado finalmente hace pocos días!), así como con Cesar Nunes (a quien conocí hace ya 10 años cuando hicimos parte del Proyecto RIVED) y Elena García (a quien conocí durante mi estancia en el Ministerio de Educación).  Cristóbal Suárez (también conocido del Reporte Horizon) nos acompañará por videoconferencia.

Serán varios días de escuchar, observar y experimentar con las ideas y propuestas de otras personas.  Afortundamente tengo el antecedente del EduCamp que realizamos en el Gimnasio la Montaña, que me permite tener una perspectiva diferente de lo que significa tal actividad cuando se realiza con poblaciones jóvenes (por cierto, no está de más leer este artículo de Vicky Davis, en especial por el recuadro que aparece hacia el final y en el que describe la 'evolución digital' de una estudiante de una escuela rural estadounidense, a la que ella llama una "típica estudiante abierta".  Muy interesante.)   Ya veremos qué resulta.

Segundo Seminário A sociedade em Rede e a Educação

El Instituto Vivo (de Brasil) me ha invitado a hacer parte de este interesante seminario que se llevará a cabo del 14 al 16 de Septiembre en la ciudad de São Paulo.  Voy a participar en un panel sobre el conectivismo junto a Stephen Downes, George Siemens y Carolina Rossini (quienes estarán vía videoconferencia).  Dado el perfil de los panelistas, mi aporte estará centrado en la noción de innovación en el aprendizaje formal e informal (de lo que Charles Leadbeater habla en este interesante reporte), como marco para dos instancias experimentales de las ideas del conectivismo:  los talleres EduCamp y los cursos abiertos que he realizado hasta el momento.

El evento no incluye sólo páneles, sino desconferencias y un festivel de ideas innovadoras en educación.  Puedo prever que será una fascinante oportunidad de aprendizaje y de "refrescar la cabeza".

Durante el seminario tendré la oportunidad de conocer a Augusto de Franco, el líder de la Escola de Redes (aunque él prefiere llamarse a sí mismo netweaver, algo así como 'tejedor de la red', en la línea de lo que sugiere Valdis Krebs), y me reencontraré con Jay Cross, a quien conocí cuando nos acompañó en 2007 en uno de los seminarios internacionales que tuve la oportunidad de organizar para el Ministerio de Educación.

Un elemento muy interesante es que el seminario no se llevará a cabo solamente en São Paulo, sino que han sido organizadas "Arenas" en diversas ciudades de Brasil (incluso en New York, creo), que ocurrirán en simultánea con el evento presencial.  Será una oportunidad interesante de ver cómo resulta este esquema, y aprender al respecto.

Para terminar...

Universia Perú me ha invitado a participar como conferencista/tallerista en un evento de un día, dirigido a docentes universitarios, para abordar el tema de Ambientes Personales de Aprendizaje.  El taller que realizaré allí es, en esencia, similar al que hice en el semestre anterior para docentes de la Universidad EAFIT: la idea de Ambiente Personal de Aprendizaje se convierte en una excusa para hablar acerca de redes sociales (ojo, no de plataformas de redes sociales), de la forma en la cual se configuran en las aulas de clase, y de lo que significa intervenir en ellas, sea o no con el uso de la tecnología.

El taller se llevará a cabo el día 29 de Septiembre.

 

Y eso es todo por ahora.  Más adelante hablaré del resto de mi agenda para lo que queda del año (no será taaan movida, pero sí muy interesante).  Demasiadas cosas!

 

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My #OpenED proposal: Lessons from the open courses offered in Colombia

A couple of months ago, I sent a proposal to the Open Education Conference 2010, which was accepted for presentation. Now I'm working on a paper expanding these ideas, based on the results I've gotten so far.  I finally found time to put this online (should have done it weeks ago), so here's the text I submitted.  Please note that the text was written in May, so there have been a lot of changes since then, especially after the beginning of DocTIC:

 

Open online courses in Colombia: Lessons from an educational and technological experiment

An examination of lessons and implications from the first open online courses offered in Colombia, based on free, replicable technology.

In September 2009, in line with experiences described by Fini (2008), Fini (2009) and Wiley (2009), the first Colombian Open Online Course was launched, as a local educational and technological experiment. The course, concerned with the exploration of the present and future of e-Learning in Colombia (ELRN), was offered as part of the masters program in Educational Informatics at Universidad de la Sabana, including students in both tuition-paying and open modalities. Two more courses were offered, based on the instructional ideas and technological infrastructure used in this first experience: one by Universidad EAFIT called Groups, Networks and Communities, and a new offer of ELRN at Universidad de la Sabana in 2010.

These courses, some of the first of its kind offered in Spanish, were based on the use of blogs for reflective writing, and were supported by a technological infrastructure designed to be free, replicable, public and as simple as possible, considering that the use of blogs and other social software tools in education is still incipient in Colombia, e-mail is still the most used communication tool, technologies such as RSS are unknown to most people, and not every teacher has access to a LMS installation. There was also a challenge of providing a common ‘course’ experience, while allowing participants to keep control of their own information during and after it.

A basic mash-up, which could be adapted and used in new courses, was used to aggregate and redistribute information (using Google Docs, Yahoo Pipes and Google Feedburner). Along eight weeks, participants published their reflections, opinions and findings on their personal blogs, which were compiled into a unique RSS feed or an e-mail subscription. Participants were also asked to save their own resources using social bookmarking tools, and to keep track of their learning tasks using wikis.

The technology used has evolved trying to make its use easier, including at the time a set of parameterized Yahoo Pipes, which compile both posts and comments referred to the course in several online platforms, making easier to track the distributed conversation (an issue in open online courses). Also, the conversation generated has been compiled in social graphs that help both teachers and students to see the evolution of participation in the course.

The experience showed local difficulties tied to this kind of educational experience, such as an unexpected low skill level from most participants in the use of some apparently basic tools, as well as qualms regarding the creation of a personal and public writing space. At the same time, participants reported their satisfaction with the exercise and expressed how challenging the experience of an open course was, its richness in terms of learning, and the value of having open, non-LMS courses available.

128 participants (34 tuition-paying / 94 non-credit) were registered in the courses offered, with a completion rate of 30% (90% tuition-paying / 11% non-credit). This experience intends to open new local discussions about the possibilities and challenges of open education, when going beyond the mere provision of OER.

References

  • Fini, A (2009). The Technological Dimension of a Massive Open Online Course: The Case of the CCK08 Course Tools. In The International Review of Research in Open and Distance Learning, Vol 10, No 5 (2009), ISSN: 1492-3831. Retrieved from http://www.irrodl.org/index.php/irrodl/article/view/643
  • Fini, A., Formiconi, A., Giorni, A., Pirruccello, N., Spadavecchia, E., & Zibordi, E. (2008). IntroOpenEd 2007: An experience on Open Education by a virtual community of teachers. Journal of e-Learning and Knowledge Society, 4(1), 231-239. Retrieved from http://www.je-lks.it/en/08_01/11Apfini_en.pdf.
  • Wiley, D., Hilton III, J. (2009). Openness, Dynamic Specialization, and the Disaggregated Future of Higher Education. The International Review of Research in Open and Distance Learning, Vol 10, No 5 (2009), ISSN: 1492-3831. Retrieved from http://www.irrodl.org/index.php/irrodl/article/view/768/1414

 

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Las competencias en (mis) cursos abiertos

IMPORTANTE: Todo lo que sigue, en caso de que tenga sentido, aplica para una población de estudiantes que al menos han completado estudios de pregrado, es decir, se supone que son aprendices adultos. Puede ser completamente diferente en el caso de niños y jóvenes. Por otro lado, siempre que hablo de “los cursos abiertos”, me refiero a los cursos que yo he realizado. No se pretende aquí englobar lo que ocurre en otros cursos ofrecidos en esta modalidad.

Una pregunta que he recibido recientemente, y sobre la que he estado pensando bastante, está relacionada con las competencias que son desarrolladas por los cursos abiertos que estoy realizando. En concreto, la idea es definir de manera clara cuáles competencias son desarrolladas en GRYC, pero dado que el esquema es el mismo que se usa en ELRNDocTIC, el análisis aplica por igual para los tres cursos.

No está de más decir que este es un primer intento de especificar esto, y que seguramente otras personas podrán identificar cosas que yo no logro ver. Por otro lado, a pesar de muchas cosas, todavía no me siento muy cómodo con la idea de la competencia y lo que representa como orientador de una experiencia educativa, al menos en educación superior. Tal vez por esa razón este ejercicio me resulta particularmente difícil, y no logro sentirme tranquilo con el producto. Por eso prefiero verlo como un trabajo en progreso.

Antes de entrar de lleno en el análisis, es importante intentar expresar una sensación que tengo desde hace algún tiempo y que no he logrado articular de manera clara. Está relacionada con una afirmación propia del diseño instruccional (y que recuerdo haber visto por primera vez en el trabajo de Gagné, aunque puede ser mucho más antigua), que terminó por convertirse casi en un mantra (al menos en mi experiencia): El estudiante tiene que conocer por anticipado los objetivos de aprendizaje (o las competencias que va a desarrollar, según el caso).

A lo largo de estos años he pasado por diversas etapas frente a este asunto.  Primero como aprendiz, debo decir que los objetivos de los cursos que tomaba (que aparecían en los respectivos programas) nunca tuvieron mayor incidencia en la forma como yo abordé la experiencia.  Siempre fueron más importantes los eventos y porcentajes de evaluación.  De hecho, lo normal era leerlos el primer día y no volver a pensar en ellos.  Me pregunto qué tan diferente es para los estudiantes actuales.

Mucho más adelante, aunque me convencí del asunto e intenté aplicarlo a ‘carta cabal’, noté que los objetivos de aprendizaje (o desempeños/estándares de competencia) se encuentran escritos con frecuencia en un lenguaje que tiene sentido para un experto (quien los escribe), pero no para un aprendiz novato. Lo cual no es un camino sin salida, pero nos recuerda la dificultad que tiene alguien con experiencia en un área de recordar cómo es el mundo cuando no se cuenta con esa experiencia (intente explicar cómo se camina, o cómo se hace el nudo de los zapatos, para entender de qué estoy hablando).

En parte por eso, no estoy del todo convencido de que la definición detallada de las competencias/objetivos tenga que llegar a los textos finales con los que se encuentra un estudiante, lo que no desconoce su importancia como parte del diseño del ambiente de aprendizaje. En este punto vienen a mi mente algunos juegos de video que me han tenido cautivo durante mucho tiempo. ¿Me decían exactamente qué iba a ocurrir? No, parte del encanto eran los giros que daba la historia del juego. ¿Yo sabía exactamente qué iba a lograr al final del juego? Tampoco. Y sin embargo, he pasado (al igual que otros cientos de personas) muchas horas completamente enganchado en este tipo de experiencias. Los diseñadores tienen muy claro todo lo que ocurre, pero no lo hacen explícito desde el inicio para los jugadores.

Ahora, es evidente que tal cosa requiere diseños que en realidad tengan una narrativa subyacente, y que no sean simplemente contenido y más contenido. Y tampoco se puede desconocer que el propósito de un juego (el ejemplo que elegí) es diferente al de una experiencia educativa más formal. Lo cual nos lleva de nuevo al problema del propósito, y a preguntarse otra vez cuál es el punto de las competencias, y si a pesar de toda la integralidad que diversos modelos han intentado agregar, no terminamos enfocados en el desarrollo de habilidades de índole laboral/profesional que son “cruciales para el sector productivo y la competitividad en la sociedad del conocimiento”. Pero esa es otra discusión.

Con eso dicho, ¿cómo se estaría entendiendo el término “competencia”? La perspectiva de quien hace la pregunta sobre las competencias de GRYC (porque quien la responde –yo- no está tan seguro) es la de competencia como “saber, saber hacer y saber ser”. Lo primero tiene que ver con conocimiento explícito (lo cognitivo), lo segundo con habilidades que se evidencian en productos observables (lo procedimental) y lo último con aspectos de orden actitudinal y de comportamiento (usualmente en relación con otros). Lo que se esperaría es que uno pudiera señalar definir de manera clara cuáles son las competencias desarrolladas en estos cursos abiertos, y a qué categoría corresponden.

Un detalle importante es que, como en el caso de los EduCamp, mi enfoque ha estado bastante ligado a la experimentación. Lo que hago no es improvisado, pero los propósitos que persigo no siempre son expresados de manera explícita. Así que este es un ejercicio de “ingeniería reversa”, tratando de ver a qué se parece lo que he hecho. Esto lo mencioné en el capítulo que habla acerca de los EduCamp, en donde incluí algunas ideas que también subyacen a los cursos abiertos:

“Como ha sido mencionado, la identificación precisa de estas ideas, en este caso, es un proceso posterior al diseño y la ejecución. Podría decirse que los talleres “se parecen” o “reflejan” algunas de esas ideas, pero es importante aclarar una vez más que las mismas no fueron incluidas de manera explícita en el diseño. Por esta razón, este ejercicio es necesariamente incompleto, y el lector podrá tal vez identificar nuevos patrones y relaciones que no son contempladas en este análisis.

La intención de modelar prácticas de colaboración entre perfectos extraños, en un ambiente que les permitiera descubrir que todos podían ser maestros y aprendices a la vez, coincide con varios elementos de las ideas de Siemens y Downes.

Primero, concibe el aprendizaje como caótico, continuo, complejo, posibilitado por la co-creación y especialización conectada. Adicionalmente, reconoce la imposibilidad de contar con certeza, y acepta la incertidumbre y la ambigüedad como aspectos ineludibles del proceso. Estos elementos hacen parte de la manera como Siemens define el aprendizaje (2006, p. 39). [...]

Segundo, la estrategia propuesta por el taller refleja algunas de las características de una red de conocimiento conectivo (a lo que Downes se refiere como la “condición semántica”) (Downes, 2006): depende de la diversidad en nivel de conocimiento, experticia y aplicación; entrega un alto nivel de autonomía a los aprendices, quienes actúan de acuerdo a sus propios valores y decisiones; estimula la interactividad entre la mayor cantidad de personas (y en esta medida podría argumentarse que ayuda a expandir la red social de los participantes, creando nuevos lazos, aprovechando lazos débiles y fortaleciendo los existentes); y fomenta la apertura entre los participantes, permitiendo el ingreso de todo tipo de perspectivas, sin descalificar ninguna de ellas por anticipado.

Por ultimo, el papel de los participantes coincide con el rol esperado de un aprendiz en lo que es propuesto por Downes como una posible “pedagogía de red” (Downes, 2006): hacen parte de un ambiente auténtico, están inmersos en la observación y emulación de prácticas exitosas, y se involucran en conversaciones sobre la práctica. Es un tanto más difícil hablar del rol del facilitador, pues sin duda se diferencia de lo esperado para un proceso educativo de mayor alcance. Sin embargo, son claramente visibles los elementos de trabajo transparente (modelado y demostración) a los que se refiere Downes, así como el involucramiento en la actividad de la red. Cabe decir, no obstante, que en el contexto del taller el rol del profesor está, en realidad, distribuido entre todos los asistentes.” (Leal, 2010)

Y me falta aquí algo que agregué en una versión revisada de este documento en inglés (la traducción es mía):

"...las ideas de Cormier (2008) referentes a un modelo rizomático de educación pueden ser vistas también en los talleres:

>'En el modelo rizomático de aprendizaje, el currículo no es orientado por insumos predefinidos por expertos; es construido y negociado en tiempo real por las contribuciones de aquellos involucrados en el proceso de aprendizaje. La comunidad actúa como el currículo modelando, contruyendo y reconstruyéndose a sí misma y al tema de su aprendizaje de manera espontánea, de la misma forma que el rizoma responde a las cambiantes condiciones del ambiente' .”

Frente a esta última perspectiva, es discutible hasta qué punto se logra esto con los cursos abiertos, que han estado enmarcados en programas formales y limitados, en consecuencia, por ciertos factores estructurales.  Si bien ninguno de estos cursos tiene un currículo temático predefinido (pues los participantes pueden contribuir con él), sí existen una serie de actividades propuestas por un docente que actúa como guía a lo largo del proceso.  Los más estrictos podrían decir que esto es sólo una forma de perpetuar las relaciones jerárquicas (lo cual se puede argumentar sin dificultad), pero desde mi perspectiva es una forma de encontrar un punto medio entre lo que suele hacerse en los cursos típicos, y lo que sería un proceso conectivista extremo.  A partir de la experiencia que he tenido, un nivel mínimo de estructura es necesario para conducir a las personas hacia nuevas formas de experimentar los procesos de aprendizaje.  Me temo que eso me aleja un poco de líneas más 'radicales' (por llamarlas de alguna manera), pero ni modo.

El lector, entonces, podrá encontrar nuevos patrones o relaciones, para este caso competencias, que pueden estar siendo desarrolladas por estos cursos. Tal vez este sería un ejercicio interesante para cualquier curso existente (creo que ya había mencionado esto en algún lugar): comparar si hay sintonía entre lo que se aprende en realidad y lo que se pretendía que fuera aprendido.

El punto de partida en este proceso de ingeniería reversa es el análisis del instrumento que hace más visible lo que se espera que los participantes logren en el curso: la rúbrica de evaluación.   ¿Por qué es tan importante la rúbrica? Para bien o para mal, lo que he encontrado es que el esquema de evaluación modela de algún modo el comportamiento de los participantes en el curso, pues hace explícito qué es lo más importante (lo que cuenta). Esto lo vemos con frecuencia en preguntas del estilo “este tema entra en el examen?”.

En ese sentido, la evaluación puede ser tan o más relevante para la experiencia de un aprendiz que los mismos objetivos/competencias propuestos (¿porque está más presente?). Esto significa que el estilo de evaluación podría ser un factor que potencia o inhibe, por sí mismo, el proceso de aprendizaje.

¿Ocurre lo mismo con los objetivos/competencias? ¿Será que al conocerlos de antemano se delimita claramente qué es lo que se aprende y qué no? ¿Es posible en realidad delimitar tales cosas en una experiencia de aprendizaje? ¿Estamos hablando de ‘mínimos’ que se espera lograr? Estas son algunas de las dudas que este proceso me genera, pues viví de primera mano el curioso silencio que siguió a la publicación de la rúbrica en la semana cuatro de la primera edición de ELRN, que me sugirió que al hacer explícita la evaluación el proceso se vivió de una manera diferente. Ahora, después de las ofertas de ELRN y GRYC, y de escuchar a sus participantes, es interesante notar que aunque algunos expresan la incertidumbre inicial de “no saber para donde vamos”, también expresan el sentido que el ejercicio cobró a medida que avanzaba el tiempo.

¿Será estrictamente necesario que los participantes tengan objetivos completamente claros al inicio de un curso? Gagné parece considerarlo así. No hay que olvidar, en todo caso, que sus nueve eventos de instrucción fueron desarrollados en un contexto militar, en donde más vale tener los objetivos muy claros. Pero, como en el caso de los juegos, el propósito de la instrucción militar es bien diferente al de una experiencia educativa formal (¿no?).

Ahora, es importante tener en cuenta que no contar con objetivos explícitos definidos por el curso no quiere decir que no se cuente en absoluto con ningún objetivo. Para el caso de mis cursos, esa es la intención de que la primera intervención en el blog está orientada a identificar las preguntas que se espera resolver con el curso. Entregar al estudiante esa responsabilidad, me atrevo a decir, lo obliga a relacionarse de una manera distinta con el material al que se expone. Lo obliga a pensar en “¿qué gano yo con esto?”, pregunta que resulta fundamental para cualquier proceso que involucre motivación intrínseca, compromiso y esfuerzo personal. La respuesta a tal pregunta, desde mi perspectiva, no debería encontrarse en los objetivos o competencias desarrolladas, sino en los propios intereses del aprendiz.

Otro elemento importante, para el caso de los cursos abiertos, es que el contenido no es el protagonista (algunos participantes llegan a afirmar que son los primeros cursos “sin contenido” en los que participan). Yo no diría que esto sea completamente cierto, sino que el contenido está al servicio de un proceso de aprendizaje que desemboca en dos líneas centrales de evaluación planteadas en los cursos: el desarrollo de ciertas habilidades específicas de reflexión (lo que es llamado en la rúbrica “aprovechamiento del curso”) y de participación/interacción (lo que es llamado en la rúbrica “contribución al aprendizaje de otros”).

El proceso de reflexión no se lleva a cabo en abstracto, sino que se usa alguna excusa para promoverlo. Es aquí en donde el contenido se torna importante, articulado alrededor de un conjunto de actividades que son propuestas semana tras semana. Estas actividades se refieren también a la participación, y de hecho pueden ser “abstraídas” en dos categorías que coinciden con las líneas centrales de evaluación de los cursos:

  • Reflexión: Propuesta a partir de preguntas orientadoras, exploración del entorno y exploración conceptual. Se cristaliza en dos productos específicos: Una propuesta de intervención o análisis crítico (según el curso), y una presentación que da cuenta del aprendizaje logrado en el curso.
  • Interacción: Ocurre en sesiones sincrónicas, en los comentarios realizados tanto en el wiki del curso como en los blogs de los participantes, y en la compilación de recursos en Diigo.

Ahora, estos dos aspectos se entrelazan entre sí. La reflexión se alimenta de las actividades de participación, y a su vez la reflexión progresiva da sentido a la interacción con otros. Si bien no existen actividades colaborativas propuestas de manera explícita, sí se recurre a la colaboración desestructurada (a la que me refería en esta presentación de 2009) para estimular/soportar el aprendizaje individual.

En esta medida, el nivel de apropiación del contenido propio de cada curso se evidencia en la reflexión realizada a lo largo del proceso, que a su vez alimenta los productos finales, y no en una prueba en la cual los aprendices deben ‘responder’ preguntas específicas del docente.

Así, la rubrica está abordando aspectos que corresponderían al “saber hacer” y al “saber ser”, mientras que el “saber” se evidencia en los productos específicos que son generados. La evaluación no se centra en el contenido, y aún así, en la construcción de los productos del curso se observa con claridad el nivel de dominio del contenido.

Vale la pena notar que este énfasis es un reflejo de las ideas de Siemens: La capacidad de aprender es más importante que lo que se sabe en un momento dado. Por eso el énfasis de los cursos no está en consumir información, sino en desarrollar esa capacidad de aprender y de reflexionar frente a una comunidad más amplia. La tecnología es sólo el vehículo que posibilita el contacto con una comunidad de práctica auténtica, en la cual se llevan a cabo conversaciones sobre la práctica, no sólo sobre la teoría.

Como puede apreciarse, lo anterior no contempla de manera explícita competencias en el uso de la tecnología, la cual juega un papel crucial en los cursos abiertos. Y no estoy seguro de querer incluirlas, porque eso concentra la atención en las herramientas, y no en lo que es posible hacer con ellas. Por eso la rúbrica no se refiere a destrezas para usar un blog o un wiki. Porque eso, al menos desde mi perspectiva, es lo menos importante.

Pensando en que este es un ejercicio en progreso, decidí no dejarlo ligado a un post específico, sino crear un documento en el cual pueda ir actualizando lo necesario.  Los interesados en contribuir pueden enviarme un correo para agregarlos como editores:

Competencias de los cursos abiertos -  Documento en Google Docs


redescubriendo el mundo, una idea a la vez